Lo que era un viaje soñado a España para realizar la Media Maratón de Valencia en busca de una nueva marca acabó en una carrera por salvar la vida de dos atletas costarricenses reconocidos y muy queridos, Luis Castro y Daniel Johanning.
Luis Castro recordó el dramático momento que vivió durante la DANA en Valencia
Castro, conocido en el atletismo como “El Loco”, es un atleta oriundo de Cartago. Hace unas semanas disputó la segunda edición de la Cartago Run como parte de la preparación para la Media Maratón de Buenos Aires el próximo 23 de agosto.
La Teja conversó con Luis y él, entre todas sus experiencias como atleta, nos contó la impactante vivencia que tuvo junto a Daniel Johanning en Valencia, pues llegaron justo el día que el fenómeno conocido como la DANA inundó aquella ciudad española.
La DANA fue una experiencia terrible para aquella región, ya que causó muchísimos daños, destruyó caminos, dejó incomunicadas muchas ciudades y, según cifras oficiales, causó al menos 238 muertes, además de muchos heridos y personas desaparecidas.
La carrera terminó y comenzó la verdadera lucha por regresar con vida
El Loco es un apasionado del atletismo. Por eso, poder competir en Valencia fue un gran paso en su carrera como atleta profesional, pero jamás imaginó lo que se le vino a media carrera, literalmente.
“Recuerdo que en plena competencia, en la pura mitad, empezó a llover, estaba muy frío, tenía otras expectativas de la carrera, sí me fue bien, creí que me pudo ir mejor, pero todo bien, es parte de esto”.
“Ya cuando terminé la carrera, al día siguiente salí a trotar, a dar una vuelta por ahí y empezó a hacer un viento casi de huracán, muy bravo y empezaron los problemas”, dijo.
El brumoso contó que, por la gracia de Dios, estaban en una pequeña ciudad en la costa que no sufrió tanta afectación, pero estaban rodeados de lugares muy afectados y no tenían cómo salir; estaban casi atrapados.
Una odisea de más de 24 horas para escapar de las inundaciones
“Cuando cayeron las inundaciones se llevaron todos los trenes, las líneas y las estaciones del tren quedaron inutilizadas, eso fue lo más complicado, porque no teníamos cómo movernos hasta Madrid para volver y agarrar el vuelo”.
“Lo que nos dio a mi compañero y a mí fue alquilar un carro y ya después empezar a subir en condiciones muy complicadas. Duramos más de 24 horas manejando. Se trató de ver cómo solucionábamos rápido, salir de ahí antes de quedar atrapados”, comentó.
La distancia entre Madrid y Valencia es de casi 400 kilómetros. Si esa distancia, recorrida en condiciones normales, ya es pesada, en esas circunstancias, con caminos destruidos o bloqueados y lluvia sin parar, es muy peligrosa.
Una de las mayores dificultades era que, como todo estaba muy reciente, los sistemas de navegación, como Waze, aún no detectaban si un camino estaba cerrado o inservible por las inundaciones, por lo que podían quedar atrapados en cualquier momento.
“Tuvimos miedo”, confesó Luis Castro
“La verdad es que sí tuvimos miedo; sin embargo, con Johanning entrenamos juntos, es mi compañero de equipo y hay muy buena comunicación. En ese momento tan difícil tuvimos una inteligencia emocional para asumir eso y saber que poníamos en peligro la vida.
“Movernos rápido fue algo que marcó mucho la diferencia, conseguir el carro, administrar el nivel de energía, la batería de los teléfonos, la alimentación, era un futuro incierto, pero fue ir solucionando sobre la marcha”, comentó.
Al llegar a Madrid, ya más tranquilos, se tomaron un momento para reflexionar sobre todo lo vivido.
“Cuando llegamos a Madrid, tras esas 24 horas manejando, canalizando mucho el trayecto por el que pasamos, fue muy fuerte ver todo lo que había ocurrido: casas totalmente destrozadas, carros totalmente volcados o metidos en las casas.
“Pasamos por edificios en donde a una altitud increíble podías ver el barro, entonces podías darte cuenta hasta dónde había llegado todo. Había ríos que eran casi de un kilómetro y lo que hacían era bajar y bajar agua, por lo que atravesarlos era muy difícil”, relató.
La lección que le dejó una experiencia que jamás olvidará
Castro se fue con un sinsabor en lo deportivo al no lograr su objetivo, pero hizo una reflexión que fue mucho más allá del atletismo.
“Al llegar me sentía un poco enojado conmigo por no hacer el tiempo que quería, bajar de una hora siete minutos e hice 1:08:06, pero viendo la realidad, lo duro, es que le di a más no poder y más bien lo vi de otra manera”.
“Vea la situación que pasó, estás volviendo a casa con vida y eso vale muchísimo más que cualquier otro tiempo que haya podido lograr. Pude haber hecho el mejor tiempo, pero si no podía regresar, de nada valdría. Hay algo más preciado que es uno,” comentó.




