Karol Espinoza.8 octubre
Esa vez Colindres debió limpiarse la cara por la escupa. Archivo
Esa vez Colindres debió limpiarse la cara por la escupa. Archivo

La escupa que el morado David Ramírez le lanzó el domingo al manudo Junior Díaz en los últimos minutos del clásico trajo a la memoria una situación muy parecida que ocurrió en el año 2016 entre los jugadores Erick Marín y Daniel Colindres.

En esa ocasión, Marín jugaba con el Municipal Pérez Zeledón y le mandó en la pura cara una escupa al morado, por lo que recibió una sanción de ocho partidos.

Erick actualmente se recupera de su tercera batalla contra el cáncer y opinó que obviamente es algo que no se debe hacer.

“No se tiene que hacer por principios, por educación. Ese es el mensaje que la prensa y jugadores deben enviar a los niños que ven a los futbolistas como ídolos”, indicó el vecino de Pavas.

“Son cosas que no justifico, pero son reacciones que tal vez se toman mal”, Erick Marín.

Erick vio el clásico el domingo desde la habitación donde está aislado mientras se recupera, en la casa de sus suegros.

Insistió que son acciones que no se deben hacer y, aunque no justifica lo realizado por el Chicharito, considera que pudo haber sido producto de la la frustración al ver que perdían 5-2 ante los manudos.

“Son momentos del partido que uno pierde la cabeza por dos segundos y comete algo al verse impotente, no quiere decir que está bien, pero se maneja mucha adrenalina en un juego importante”, indicó el jugador, quien recordó que cuando él se lo hizo a Colindres, los generaleños estaban peleando por no descender.

Marín asegura que luego se disculpó con el futbolista y todo quedó en el olvido porque pasó al calor del partido.

“Me arrepentí, luego jugué en contra y nos saludamos normal”, concluyó.