Llegó el partido 104, la final del 2026, que coronó que coronó a España como la mejor selección del planeta en la primera edición con 48 participantes.
Los ibéricos fueron amos y señores del encuentro, disputado en Nueva Jersey, de principio a fin, pero el gol tardó en llegar, pues cayó iniciando el segundo tiempo extra.
Incluso en las gradas, los europeos terminaron domando a los sudamericanos, expertos en alentar con todo durante los partidos.
Sin una figura clara, siendo su gran virtud el trabajo en equipo, la Roja suma su segunda estrella. La Albiceleste y Lionel Messi, en su último Mundial, tuvieron su peor partido del certamen y se quedaron a las puertas de la cuarta.
Golearon en remates
El ambiente previo fue el de una fiesta, como tiene que ser. Había una afición argentina que siempre domina en cuanto al ambiente, pero también una hinchada española que no se quedó atrás y se hizo sentir. Y, como ya les dije, al final hasta ganó el duelo de la grada.
Eso sí, este domingo enfrentamos algo que no había pasado en el Mundial y es que el ingreso al estadio fue complicado: hubo más de tres horas de fila.
Precisamente por eso no les puedo hablar de la primera parte de la ceremonia previa, con IShowSpeed entre otros artistas, aunque me contaron que no estuvo muy buena.
Terminada esa parte del espectáculo, a la gente le gustó más ver a los porteros y luego al resto de los jugadores salir a hacer su calentamiento. El apoyo ya se sentía como si fuera el partido.
Apenas regresaron a los camerinos, inició la segunda parte del show previo con Robbie Williams y Laura Pausini cantando “Desire”, el himno de la FIFA.
Y finalmente llegó el momento que todos esperaban: la salida de los equipos. ¡Qué lástima que sea la última vez que veremos esa salida. Esa es uno de los puntos más altos de este Mundial; definitivamente es todo un show y uno muy bonito. Cuando escuchemos Dai Dai, la recordaremos.
Algo que quedó claro desde el inicio, y que no tenía nada que ver con este juego, fue que los argentinos detestan a los ingleses. los argentinos detestan a los ingleses. Si bien hubo cánticos en los que se tiraban, realmente hubo respeto. Cada afición se dedicó a alentar a su equipo y a intentar escucharse más que la otra. Los himnos fueron prueba de eso: cada uno lo cantó en paz, no como en las semis.
Tras el conteo de diez, Lionel Messi puso la pelota en juego e inició la esperada final. En los primeros 45 minutos España fue más, supo controlar a Argentina y dominar las acciones, aunque tampoco tuvo muchas ocasiones de peligro. La Albiceleste no logró crear juego. Messi tocó muy pocas pelotas, y eso, para este equipo, es fatal.
Cuando el árbitro pitaba algo dudoso, los españoles, en vez de cantarle “hiju…”, le gritaban “Infantino”.
Tras el pitazo, tocaba el turno del esperado y comentado show de medio tiempo. Madonna lo inició cantando en los pasillos internos del estadio en un carro manejado por Ronaldo y Ronaldinho, quienes se robaron los aplausos. Luego vinieron los BTS, Justin Bieber y Shakira, cerrando con un mensaje sobre el amor. A mí me gustó. Aunque no fue nada espectacular, predominó el peso de las figuras.
Duró 27 minutos, o sea, 12 minutos más de lo acostumbrado para el medio tiempo.
España siguió siendo amo y señor del encuentro. Se adueñó de la bola y empezó a acercarse con peligro. Argentina no presionaba nada; eso le daba mucho espacio al rival y cuando tenía la pelota, no tenía muchas ideas.
Los sudamericanos estaban asfixiados y cada vez que podían, enfilaban el juego. La pausa de hidratación les cayó como anillo al dedo, mientras los europeos cantaban: “Argentina tiene miedo”.
El mejor resumen de lo que pasó en el tiempo regular es que España hizo 15 remates (10 al marco) y Argentina cero, sí, leyó bien, no remató ni una sola vez.
El primer tiempo extra fue lo mismo: un monólogo español que seguía rematando a puerta y Unai Simón seguía de vacaciones; ni un solo remate le pasó cerca.
Inició el segundo tiempo. Los penales parecían cerca, pero finalmente el fútbol premió al que llegó a jugar. Tras tantos y tantos remates llegó el bueno, uno de Ferran Torres, al 106’. Eso fue como cuando había gol de oro, pues aunque el partido siguió, estaba claro que la suerte estaba echada.
Messi dice adiós a los mundiales muy cerquita de darle la cuarta a los suyos, pero fue España la que le puso una segunda estrella a su uniforme. No solo este domingo demostraron ser los mejores del torneo y son los justos ganadores.
¡Enhorabuena, España! Que disfrutéis de este título como solo vosotros sabéis hacerlo.


