Sergio Alvarado.27 febrero
David Jiménez es uno de los principales apoyos de su esposa, Andrea Vargas, curante el día a día en Estados Unidos. Fotos: Mayela López
David Jiménez es uno de los principales apoyos de su esposa, Andrea Vargas, curante el día a día en Estados Unidos. Fotos: Mayela López

Desde el año pasado, antes que Andrea Carolina Vargas fuera campeona panamericana en los 100 metros con vallas en Lima 2019, la atleta estaba en la mira de todos en Tiquicia, ya que tiene grandes expectativas para Tokio 2020.

Hoy todos se suben en el tren de ilusiones de la atleta puriscaleña, pero no siempre fue así, ya que antes solo su círculo cercano sabía sobre el esfuerzo de la corredora para llegar a colocarse entre las mejores del mundo.

David Jiménez, esposo de Andrea, es una de las personas que conoce la historia desde el inicio y uno de sus principales apoyos. Junto a él, Salas emprendió la aventura de mudarse a Estados Unidos, en octubre del año pasado.

A Jiménez se le llenó el pecho de orgullo cuando vio en diciembre del año pasado a su esposa, su cuñada y a suegra como las dedicadas en el Festival de la Luz, un premio a su esfuerzo.

"El día que Andrea ganó la medalla de oro en Lima fue muy bonito, porque uno sabe el trabajo que hay detrás. Yo sé que muchos en Costa Rica se preguntaban: ¿y esa quién es?, ¿de dónde salió? Pero ahora todo el mundo la apoya.

“En la familia hemos visto todo su sacrificio y es gratificante ver que ese esfuerzo de Andre ha ido dando resultados en competencias importantes, porque esto no se trata solo de ir a ganar, sino conseguir los objetivos que se fijan durante el año. Este ha sido un camino largo”, detalló.

En Oregon, ciudad a la que se mudaron poco después de los Panamericanos, David se pone las pilas y le ayuda a su esposa con los entrenamientos. Además está atento a su pequeña hija, Abril, y bretea tiempo completo en una empresa multinacional.

“Ha sido un cambio grande y creo que lo más complicado de irse a otro país es la familia, pero al estar juntos nosotros tres vamos paso a paso y hemos encontrado muchas amistades que nos han recibido de buena manera, lo que nos ha permitido que el cambio sea más llevadero”, explicó Jiménez.

Al igual que su esposa, él es puriscaleño y confiesa que aprovechó una oportunidad laboral que le apareció para bretear como especialista en ciberseguridad en Gringolandia.

"Es algo que cuesta cuantificarlo, pero siempre claro desde que conocí a Andrea que ella quería crecer y que iba a ir por buen camino, Dios sabrá hasta dónde le permitirá crecer.

“Claro que esto de irnos del país no es algo que yo hubiera planificado y uno ni se lo imagina hasta que sucede, pero mi trabajo nos permitió movernos. Por dicha para Andrea es un cambio beneficioso”, explicó.

David trabaja en Intel, pero la unidad en la que estaba cerró operaciones en el país, así que le propusieron irse a Oregon a bretear, una oportunidad que ha aprovechado su esposa para prepararse, ya que la ciudad cuenta con mejores condiciones a las que estaba acostumbrada.

“La idea es que fuera un cambio que nos beneficiara a los tres y así ha sido, ella allá cuenta con lugares y oportunidades para prepararse como atleta, por lo que todo ha ido bien”, detalló.

En Estados, David sigue atento las mejengas del Saprissa, equipo de sus amores, porque también es muy futbolero.

¿Cómo se conocieron?
La pareja tiene una nena de seis años llamada Abril. Foto: Eyleen Vargas/Ojo por Ojo
La pareja tiene una nena de seis años llamada Abril. Foto: Eyleen Vargas/Ojo por Ojo

La historia de cómo se conoció la pareja también tiene que ver con el atletismo y con doña Dixiana Mena, mamá y entrenadora de Andrea y Noelia Vargas.

"En realidad nos conocimos gracias al deporte, la mamá de Andrea tenía un grupito de entrenamiento y varios de mis sobrinos entrenaban con ella, así que cuando inauguraron el Estadio Nacional se hicieron carreras de exhibición y Andrea asistió como invitada en una carrera de vallas.

“Mi sobrino todo feliz me dijo: ‘Vamos y me acompaña para que conozca el estadio’. Esa fue la primera vez que nos vimos y luego empecé a entrenar con ellos, nos conocimos y terminamos casados”, relató.

La fama creciente de su esposa es algo con lo que ha lidiado poco a poco, ya que ambos siempre han sido de un perfil bajo, pero cuando vienen al país ya saben que a Andrea le van a pedir fotos y llenarla de halagos.

“Nosotros agradecemos mucho todas las muestras de cariño, porque es mucha gente que nos para y le pide fotos a Andrea. No obstante, tratamos de estar más tiempo con la familia y no salir tanto.

“No queremos que esto afecte nuestro tiempo de familia, tratamos de ser las mismas personas de siempre y no cambiar mucho”, dijo.

Para cerrar, David nos respondió una pregunta que muchos se hacen respecto a su esposa, ¿qué podemos esperar de ella en los Juegos Olímpicos?

"Ella es una persona que da el cien por ciento siempre, pero no podemos decir que vamos a ir a traernos todas las medallas ni tampoco subestimarse. Lo único que tengo claro es que ella dará siempre el máximo.

“André entrena en las mañanas bien temprano, la acompañamos y ya después me voy para el trabajo. A pesar del frío y de condiciones diferentes se hace el mejor esfuerzo, nada se ve como un obstáculo, sino como una oportunidad. Esperemos que para los olímpicos esté en buena forma, en las vallas todo puede pasar”, finalizó.

Adaptarse
Andrea entrena en una pista de un colegio cercano a su casa en Oregon, sin embargo no puede usar la pista en horas lectivas por lo que le corresponde entrenar muy temprano, cuando aún no ha salido el sol (en esta época en esa zona sale después de las 8 a. m.)..