Hay motos que se vuelven el objeto de deseo y anhelo de los fiebres, esos expertos que con solo verlas saben que tienen al frente un vehículo muy especial. Ese es el caso de la Suzuki GSX-R 1100 de 1992 de don Federico Ugalde Castro.
Este modelo tiene 34 años, pero sigue siendo una de las más apetecidas en el mundo de los coleccionistas y, en Costa Rica, según lo último que se sabe, sería la única que queda.
“Son motos que ya no hay. En Costa Rica solo había tres, solo eso había traído Suzuki, pero hay dos que con el paso del tiempo no se sabe qué se hicieron, están desaparecidas. Yo supongo que es la única que queda acá, por eso es tan especial”, comentó.
De tres en el país… a una sola sobreviviente
Ugalde conoció a los dos dueños de las otras motos. Con el tiempo, ambos las vendieron y desde entonces se perdieron del mapa, motivo por el que asegura que la suya sería la única que permanece en territorio nacional.
Al ser un ejemplar tan singular, no faltan ofertas ni pretendientes, pero este vecino de Alajuela tiene claro que no se deshará de ella. Y no solo por su rareza.
Restaurada desde cero: un proyecto de pasión
Ugalde la compró hace tres años y la restauró completamente desde cero, un proyecto al que le invirtió tiempo, dedicación y recursos.
“La desarmé y la armamos por completo, le mandé a traer todos los stickers originales para pintarla, le reconstruí suspensiones, revisión de sistemas eléctricos, carburadores, motor… todo lo mecánico se revisó, desde el último tornillo”.
El resultado es una motocicleta que luce como salida de fábrica, respetando cada detalle original del modelo.
La última de su especie: motor enfriado por aire
Uno de los elementos que la hace aún más especial es que fue el último año en que Suzuki fabricó este modelo con motor enfriado por aire.
“Fue la última moto que fabricó Suzuki enfriada por aire; luego ya vinieron solo motores enfriados por agua, lo que la hace muy especial. Es un motor diferente y bastante grande, UD127”, explicó.
Ese detalle técnico la convierte en una pieza histórica dentro de la evolución de las motos deportivas de la marca japonesa Suzuki Motor Corporation.
En su momento, esta máquina fue una de las más rápidas del mercado mundial, una verdadera superbike de los años 90 que marcó época.
Tan especial que la agencia la presume
La exclusividad de la moto es tal que la agencia de Suzuki en Costa Rica la tiene bien referenciada y constantemente invita a Ugalde a eventos, convenciones y exhibiciones para lucirla.
Además, don Federico también es dueño de otra joya: una Suzuki GSX 1000 de 1982, que también sería única en el país.
“Esta es una moto más sport, más deportiva. En su momento era de las más rápidas del mercado a nivel mundial. Son motos que tienen mucha historia y dieron mucho de qué hablar entonces y lo siguen haciendo”, destacó.
Un clásico irrepetible en Tiquicia
De esta manera, Ugalde no solo posee un clásico, sino dos ejemplares únicos en Costa Rica, piezas de colección que difícilmente volverán a verse rodando por las calles del país.
En Tiquicia, simplemente no hay otras iguales.
