La Selección Nacional de Costa Rica, como local, volvió a vivir una enorme pesadilla en el Estadio Ricardo Saprissa en un partido oficial.
En 2023, se había optado por regresar a la Cueva para un juego oficial también de Nations League, ante Panamá, en la ida de los cuartos de final.
En esa ocasión no solo estaba en disputa el pase a la final four, sino también el boleto a la Copa América del 2024.
En esa oportunidad fuimos vapuleados 0-3, en el debut de Gustavo Alfaro como entrenador y con una afición que no perdonó nada y hasta se le olvidó que era un juego de la Tricolor, pues el encuentro sacó a colación la rivalidad entre Saprissa y Alajuelense.
Por esas fechas, se acercaban duelos entre manudos y morados, y el partido, al jugarse en el Saprissa, muchos morados optaron por cantar canciones contra los liguistas durante el duelo contra los panameños.
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Ahora, en este último juego contra Curazao, luego de ir ganando 3-0 y acabar perdiendo 3-4, el público del estadio se volcó para cantarle el olé a la Selección Nacional en cada pase que daban los caribeños, convirtiendo el ambiente de apoyo y hermandad en un auténtico infierno para los ticos en nuestro propio país.
Cabe decirlo: no significa que en el estadio tibaseño solo haya saprissistas, desde luego que no, pero la Cueva dejó de pesar a nivel internacional para Costa Rica en los últimos juegos oficiales.
Atrás quedaron aquellas noches mágicas en el reducto morado donde la Sele celebró clasificaciones a los mundiales, de 2002 y 2006, mientras que ahora, por el momento, se ha convertido en un estadio en el que se nos falta al respeto.

