Vecino de Tibás nos presenta su vocho modelo 66

Por: Karol Espinoza 3 marzo, 2019

Richard Soto es sincero al asegurar que hace dos años cuando compró su Volkswagen modelo 1966, no lo hizo por necesidad sino por un simple capricho.

Este ingeniero industrial bretea en una agencia de aduanas como gerente de ventas y necesitaba conseguir otro carro para andar por todo lado vendiendo y dejar el otro chuzo que tenía para el uso familiar.

Soto con su princesa Abigail y su querido vocho. John Durán.

Sin embargo, la búsqueda de su machete de trabajo pasó de necesidad a capricho cuando se topó de frente con este Volkswagen de los viejitos.

"Se lo compré a una gente de San Francisco de Dos Ríos. Todo empezó porque mi esposa tiene un Volkswagen Polo y necesitaba un repuesto para el carro de ella.

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“Un cliente me recomendó ir a un local en San Pedro donde venden repuestos de esta marca llamado Arbanesa, cuando llegué había un vocho celeste al que le estaban dando mantenimiento y era de un miembro del club de vochos”, dice Soto, de 36 años, quien admite que es un enamorado de los autos viejitos.

Al no ser un carro hidráulico, Soto dice que cuando se maneja por un buen rato, se termina con mucho dolor de piernas. John Durán.

Para este tibaseño la sorpresa fue enorme al ver que en ese lugar no solo vendían repuestos, sino partes de carrocería, puertas y de todo lo que tuviera que ver con vochos. Mientras buscaban la pieza para el carro de su señora, conversó con don Elías, dueño del local, quien le terminó dando un tour por el sitio.

Incluso le dijo que si necesitaba que le armaran un vocho, ellos lo hacían porque conseguían todo lo necesario.

¿Cómo cargar la batería de mi carro correctamente?
“La manera correcta es desconectar y quitar la batería, luego revisar los niveles de líquido y rellenar, en caso de ser necesario, eso sí, nunca con el agua de tubo, sino con la indicada para este fin, es decir, con agua para baterías. No sobrepase el nivel máximo del fluido, ya que este puede derramarse provocando daños mayores. Conecte el cargador de baterías en carga lenta hasta que le indique que está completamente cargado y, si la batería nunca cargó por completo, deberá ser revisada por un especialista para la valoración de reemplazo”, dijo el mecánico Bryan Guido (8603- 5135).

Richard salió encantado con los vochos y se quedó con la espinita, por lo que empezó a cotizar precios de estos chuzos y encontró el que le robó el corazón, pero el precio que pedían por la nave superaba su presupuesto.

“Como a los quince días de darle seguimiento, me di cuenta que le bajaron el precio, ajusté platas e hice un cambalache”, recuerda el fiebre, quien se encontró un Volkswagen igual al que había visto en la venta de repuestos.

Soto solo lo usa para paseos cortos. John Durán

Soto se fue a ver el carro con su mecánico, quien intentó convencerlo de que no lo comprara, pero no hubo forma porque el Caprichoso Vocho 66, como lo bautizó, ya había conquistado a Soto y solo era cuestión de ajustar el precio y llevárselo a la casa.

Al final, consiguió que le bajaran ¢200 mil y pagó ¢1.400.000 por su juguete.

“Hay un dicho que dice que uno no escoge el vocho, sino que es el vocho el que lo escoge a uno y eso pasó”, analiza el josefino.

Sobre el apodo que le puso al carro, Soto explicó que cuando le preguntaban para qué lo iba a comprar, él contestaba que era su capricho. No obstante, la idea de utilizar el carro para hacer ventas cambió por completo, porque al vocho decidió dejarlo solo para paseos cortos o exhibiciones.

Con Caprichoso en su poder, Soto empezó con los cambios por lo que se le pintó el motor, se le cambiaron las bujías, le mejoraron el sistema eléctrico, el alternador, se le ajustaron los frenos y la caja de dirección, entre otros.

Este chuzo llama la atención entre personas adultas, asegura su dueño Richard Soto. John Durán.

Soto recordó que cuatro veces estuvo a punto de vender a su Caprichoso y hasta publicó anuncios, especialmente cuando empezó a fallar, pero le dijeron que era normal que eso pasara con los autos viejos porque jamás van a funcionar como uno moderno por lo que decidió quedárselo.

“Cuesta deshacerse de Caprichoso porque uno se encariña mucho”, concluyó Richard.

Los detalles hacen más valiosa esta nave. John Durán