La final del Mundial no solo dejó a Argentina sin el título, sino que además se impusieron fuertes sanciones a tres de sus jugadores por un pleito ocurrido al finalizar el juego.
La Comisión Disciplina de la FIFA castigó a tres futbolistas argentinos y a la federación sudamericana de manera muy dura.
Leandro Paredes fue el principal castigado, tras ser suspendido durante diez partidos por golpear a Gavi luego del encuentro.
Nauel Molina recibió siete partidos por golpear a Rodri; el asistente técnico Roberto Ayala recibió tres partidos por atacar a Dani Olmo, y Thiago Almada recibió un partido por participar también en el pleito. Mientras, en España, Gavi fue sancionado con un partido.
La FIFA además castigó a la Federación Argentina de Fútbol por la manta que sacaron los sudamericanos tras la victoria por 2-1 ante Inglaterra, la cual decía: “Las Malvinas son Argentinas”, pues las referencias políticas son prohibidas, según el código disciplinario.
La sanción no detalla cuál fue el hecho por el que se les sancionó, pero queda claro que fue por un incumplimiento del artículo 13, apartado 2: “Servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva” y del artículo 14, apartado 5: conducta incorrecta de un equipo.
Además, al castigo se suman cánticos e insultos racistas, homofóbicos y discriminatorios de parte de sus aficionados desde el encuentro ante Cabo Verde hasta la final contra España.
La AFA fue sancionada con 321 mil dólares (unos 146 millones de colones) y con la reducción de aforo del 50% en sus próximos dos partidos como local.


