El Mercurio/GDA/Chile.24 marzo

El fútbol profesional nicaragüense no se detiene pese a la crisis del coronavirus. Los jugadores pidieron parar, pero nueve de los diez clubes de la Primera Liga se opusieron.

“Acá no hay un sindicato de futbolistas como en Chile. Los clubes mandan y si no trabajas te pueden multar o cancelar el contrato. Los jugadores tienen miedo y no pueden dejar de entrenar. Yo decidí decirle al DT que no cuente conmigo y no juego los partidos, solo voy a los entrenamientos.”, comenta Héctor Vega (27 años), delantero chileno de Juventus de Managua.

El torneo de Nicaragua es el único que se sigue jugando. El Tiempo, Colombia
El torneo de Nicaragua es el único que se sigue jugando. El Tiempo, Colombia

El hijo del recordado Caldillo llegó a Nicaragua en enero y vive en una casa junto a dos compañeros paraguayos y uno brasileño.

“El lugar de entrenamiento nos queda cerca y normalmente vamos y volvemos los cuatro en un taxi. Hay un señor que nos trae la alimentación porque en los supermercados no hay muchas cosas y así nos aseguramos el almuerzo y la cena. A veces sale uno a comprar provisiones, pero nada más que eso. Limpiamos harto la casa porque todos tenemos contacto físico en los entrenamientos”, relata.

-¿Qué opina sobre la situación de Nicaragua?

Acá hay una desinformación brutal. Según me cuentan mis compañeros, al presidente (Daniel Ortega) no le importa mucho la situación. Seguramente hay hartos infectados y es problemático, porque acá no hay tantos hospitales y clínicas. El sábado les informé a los dirigentes que decidí volver a Chile para estar con mi familia y ellos lo entendieron.

Sigo entrenando por un tema legal, pero esta semana debería regularizar los papeles. Estoy buscando la fórmula para viajar en un vuelo militar, porque las aerolíneas están cerradas”.

-¿Y qué piensa hacer mientras siga allá?

Yo creo que en esta semana van a salir los militares y la gente va a hacer cuarentena. Solo puedo ser ordenado, lavarme las manos y tomar todas las precauciones”. Los clubes mandan y si no trabajas te pueden multar o cancelar el contrato. Los futbolistas tienen miedo y no pueden dejar de entrenar.