Hernán Medford perdió la dulzura del carácter este domingo tras la derrota del Saprissa contra el Inter San Carlos, y su blanco de críticas fueron los árbitros del VAR, a quienes acusó sin tapujos de “mala leche”.
El Pelícano criticó con mucha dureza el trabajo de los réferis, Jesús Montero y Rigo Prendas, al considerar que era increíble que no vieran un penal cometido contra el morado Luis Javier Paradela.
Lo dicho por Hernán puede meterlo en problemas, según el reglamento disciplinario de la temporada 2026-2027 y la opinión de algunos exárbitros.
Para el DT tibaseño, no se trató de un error, sino que recalcó que los silbateros, viendo la repetición de la jugada, se negaron a decirle a Keylor Herrera, árbitro central del compromiso, lo que, según su juicio, había ocurrido.
“¿Cómo es posible que el VAR no vea el penal en contra de nosotros? Uno dice: ‘Me huele algo raro, mala leche’. Hay video y digo: ‘Estaban en el VAR, ¿qué pasó, señores?’. Quien me diga lo contrario, que vea el video, está clarísimo. El árbitro falla, pero ¿cómo falla el VAR? Es mala leche, ¿cómo quiere que les diga?“, indicó.
Ante esas declaraciones, La Teja consultó a dos exárbitros si consideran que hay árbitros “mala leche” contra equipos o, por el contrario, si lo que hay es incapacidad por parte de los silbateros.
Greivin Porras y Henry Bejarano no tienen duda de que Hernán tiene razón al reclamar el penal, pues fue una falta clara y un grave error de los silbateros; sin embargo, no creen que el fallo se deba a que estos quieren afectar a Saprissa.
“Hay dos elementos a considerar; por un lado, está una herramienta como el VAR que costó muchos millones y esperamos que se le dé un buen uso, pero eso no se está viendo y siguen apareciendo muchos errores, lo cual le ha quitado mucha credibilidad.
“Por otro lado, la honestidad del arbitraje en Costa Rica está a prueba de todo. Hay una honestidad 100%, hay errores humanos, muy claros, pero nada más, errores. Los árbitros comenten un error en contra del equipo equis y luego ese error es la inversa, pero sí creo en la honestidad y transparencia de los árbitros”, dijo Porras.
Para don Greivin, lo de Hernán pudo ser producto de la frustración de una derrota y la impotencia de ver un yerro que pudo haber cambiado las cosas; sin embargo, cree que sus palabras podrían salirle caro al poner en tela de duda la honestidad arbitral.
“Podemos enojarnos, pero hasta ahí. No podemos atentar contra la integridad de la autoridad. Creo que el Comité Disciplinario tiene toda la potestad para actuar de oficio y hacer una investigación para ver si lo que dijo debe ser sancionado. Es probable que el Comité pueda sancionar en estos casos”, indicó.
Para Henry Bejarano, lo que pasa con muchos árbitros es que son malos e incapaces; no es que sean “mala leche”.
“Es su frustración por haber perdido, pero es que no es mala leche, es incapacidad. Es algo que se ve porque son árbitros que no pitan ni en primera división, eso es incapacidad y por eso es que estamos como estamos”, dijo.
Henry afirma entender a Medford por la frustración que sentía y no está tan seguro si se puede sancionar, con base en antecedentes de técnicos que han dicho cosas y no los han castigado.
Los artículos 44 y 44 bis del Reglamento Disciplinario dictan que referirse en medios de comunicación, como una entrevista o conferencia de prensa, a los árbitros de forma difamatoria, calumniosa o injuriosa puede sancionarse con una multa de un millón de colones la primera vez, dos millones de colones la segunda y tres millones de colones la tercera.
La norma dispone que el castigo se puede aplicar ya sea a solicitud de parte o de oficio.
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