Por: Sergio Alvarado.   5 julio
Juliana Andrade, la hija del atacante de Barrio México Anderson Andrade da una gran lección con su ayuda al prójimo. Foto: Cortesía.

“Tener un corazón como el de Jesús y ayudar al prójimo” son palabras que escuchó Juliana Andrade en la televisión y le llegaron a lo más hondo .

La hijita de 9 años del exgoleador de Herediano y Alajuelense Anderson Andrande se preguntó cómo podría ella ayudar a sus semejantes.

Después de echarle un poquito de mente se le ocurrió hacer bolihelados para vender y con la ganancia comprar diarios y donarlos a familias que la están viendo fea debido a la emergencia por el COVID-19.

Cuando Juli llegó a contarles la idea a sus papás, además de sentirse muy bien por ver la generosidad de su hija, ellos se metieron de lleno para ayudarla y convirtieron la iniciativa en un proyecto familiar.

Con lo obtenido hasta este semana llevaban 25 diarios donados, que la niña y sus papás entregaron personalmente.

“Uno tiene que incentivar esas iniciativas en los hijos para que sigan por ese camino, ayudando al prójimo. En la casa todos hemos ayudado a preparar los bolihelados, empacarlos y distribuirlos, es algo para sentirse orgullosos”, explicó el futbolista.

Anderson juega en la Liga de Ascenso con el Barrio México y sus compañeros del club se volvieron clientes habituales de los bolihelados, al igual que vecinos y miembros de la iglesia cristiana a la que asisten en San Rafael de Heredia, que es donde viven.

Anderson Andrade se cuadra con su hija a hacer helados durante buen parte de su tiempo. Foto: Cortesía.

“Yo les expliqué la situación a ellos, el fin que teníamos y trataba de vender todo lo que podía para que ella puede tener ganancias y comprar los diarios.

“Los compañeros se sorprendían de ver lo que está haciendo Juli con solo nueve años, cómo ha dirigido todo. La verdad que es algo por lo que uno se siente muy bien”, comentó.

Mucho orden

El asunto, eso sí, es supervisado y dirigido por la niña, quien a su corta edad lleva las riendas de su benéfico proyecto como toda una emprendedora. Hace hasta control de inventarios y toda la cosa.

Anderson y su esposa, Dixie Segura, afirman sentirse sorprendidos por el manejo tan meticuloso de Juli en su iniciativa, a la cual le ha metido mucho tiempo dado que no ha podido ir a la escuela por estar suspendidas las clases.

“Ella es muy ordenada, lleva todo en un cuaderno con un inventario de los que hace, va rebajando los que vende, tiene una lista de las cosas que debe comprar. Tiene otra del dinero que va separando para los diarios, todo lo lleva muy claro.

“Todas las noches, antes de acostarse, hace como un cierre de día y suma lo que ganó. A nosotros nos impresiona y quien sabe si sea algo que en el futuro pueda continuar y hasta ayude a la familia, pero por ahora lo hace por ayudar a las personas necesitadas”, explicó la mamá de la niña.

La familia ha donado bastantes diarios con la venta de los bolihelados. Foto: Cortesía.

Dixie comenta que ellos, como papás, están aprendiendo de la bondad que ha demostrado tener su hija en momentos en los que otros necesitan ayuda y la alegría que se siente al dar.

Variados sabores

Obviamente también teníamos que hablar con la emprendedora niña, quien nos explicó la cantidad de sabores que ha ido desarrollando en dos meses.

“La gente me dice que le gusta mucho lo que hago, porque además que me divierte también ayuda a muchas personas. Ya he hecho más de mil helados junto a mis hermanos y mis papás, es una idea que solo se me ocurrió y me he entretenido mucho”, explicó.

“Vendo de chocochicky, chocofresa, oreo, pinito fresa, maracuyá, cas, mora, fresa, mango, coco caramelo, coco; algunos los vi en Internet y otros se me ocurrió hacerlos. Todo el día paso haciendo helados”, explicó la chiquitina.

Los de oreo (galletas de chocolate), pinito fresa y maracuyá en leche y coco caramelo son los que más se le venden. Claro, es que con solo oír esas mezclas uno se antoja.

Las donaciones se entregan a las familias y a la iglesia Granero de Dios de Vida Abundante de Heredia . Foto: Cortesía.

Conforme ha ido creciendo la fama de los bolihelados, algunas personas hasta le donan frutas.

Al principio solo vendía en su barrio, pero desde hace un tiempito abrió una página en Facebook que se llama Bolihelados Juli y por ese medio se pueden hacer pedidos.

“Cuando llevo los diarios a las familias también les llevo unos heladitos, para que sepan que de ellos es por lo que pudimos comprarles eso”, explicó.

La solidaria acción de Juli sigue viento en popa, por lo que si quiere echarle un hombrito en su tarea puede visitar la página y comprobar lo rico que sabe hacer el bien.