El partido entre Escorpiones e Inter San Carlos este viernes en el estadio Ricardo Saprissa dejó una escena que llamó mucho la atención y dará mucho de qué hablar.
La falta de audio para que el árbitro Christopher Ramírez se comunicara con la sala VOR en el complejo de la Fedefútbol, en San Rafael de Alajuela, hizo que tuviera que revisar un posible penal de una forma que rayó en lo insólito.
Durante el primer tiempo, el árbitro avisó que no escuchaba lo que le decían, por lo que cuando hubo que revisar un penal a favor de Inter San Carlos, se la tuvieron que jugar con un teléfono celular para resolver la situación.
Un celular fue la vía para hablar con el árbitro
A los 44 minutos, hubo una mano en el área de Escorpiones que el VAR vio como penal, pero como no pudieron comunicarse con el réferi, entonces llamaron desde la sala al teléfono de la comisaria de la Unafut, Elieth Artavia, para que le pasara el teléfono a Ramírez.
Artavia tuvo que llamar al árbitro y, cuando este llegó al monitor del VAR, le dio el teléfono y por esa vía habló con sus compañeros por unos minutos.
Tras analizar la jugada, Ramírez cortó la llamada, dejó el teléfono a un lado y pitó el penal que anotó Joel Campbell en tiempo de reposición para poner el 1-0, mientras que en Escorpiones reaccionaban incrédulos ante la forma en que se revisó el VAR.
Henry Bejarano cuestiona el arbitraje
Henry Bejarano, analista arbitral de La Teja, opinó que más allá de si la jugada fue o no penal, este tipo de episodios golpea aún más la credibilidad de la Comisión de Arbitraje.
“Eso es una charlatanería total y una muestra de lo que está sucediendo con el arbitraje nacional. Esto es planificación, tener todo controlado antes de un partido de Primera División, que el VAR, el audio y los comunicadores funcionen y por eso es que pasan las cosas que pasan, son cosas que se ven muy mal”, comentó.


