Yenci Aguilar Arroyo.2 diciembre, 2020
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El "mariachi" Alonso Solís es uno de los clientes del exjugador y recomendó a ojos cerrados el producto que vende el exzaguero. Cortesía.

Jervis Drummond salió del retiro... ¡pero para volver a vender rice and beans!

Este exdefensor morado, quien colgó los tacos desde hace 10 años, también había guardado el delantal, pero desde hace unos meses, junto con su esposa Diana, decidió volver a encaramárselo para trabajar en una de sus pasiones: la cocina caribeña.

Dese gusto. Cada plato de rice and beans cuesta ¢5.000 y se puede pedir al 6031-4183 o en la cuenta de Instagram Drummond Rice and beans

“El rice and beans lo hacemos desde que jugaba en Saprissa, gracias a la receta de mi mamá Vilma y de mi nana Sonia, pero se dejó de vender por un tiempo y este año retomamos la idea. La verdad nos ha ido muy bien, no nos podemos quejar”, expresó.

El exmorado, de 44 años, combina la venta de este icónico platillo con su trabajo en el Comité Cantonal de Escazú, donde forma a niños y jóvenes en el reporte rey. Además, también ofrece sesiones de entrenamiento personal de fútbol.

Vive en Villas de Ayarco, en Curridabat, con su esposa Diana, sus hijos Tamara, Oneisha y Mason y su nieto Mateo. También comparte con Samantha, la hija mayor de su esposa, quien le ayuda con la logística de la venta de comida.

Drummond jugó con los morados de 1995 al 2010. Cortesía.
Drummond jugó con los morados de 1995 al 2010. Cortesía.
Receta familiar

Jervis dice que el platillo agarró fuerza gracias a sus compañeros de equipo en el Monstruo.

“De vez en cuando hacíamos reuniones entre nosotros. Un día íbamos a la casa de (José Francisco) Porras, otro día a la de (Víctor) Cordero, después en la mía y luego en la de (Walter) Centeno. Entonces nos poníamos de acuerdo para llevar comida y yo llevaba rice and beans.

“La primera vez que llevé a todos les encantó y ya después pedían que llevara a todas las reuniones. A la tercera reunión dije ‘no más, se los vendo’, porque para que quede bien hay que invertir y mis compañeros me dijeron que me compraban y así empecé, cada uno lo vendía en ¢2.000″, manifestó.

“La verdad estamos muy agradecidos, a veces la gente nos hace pedidos de lugares muy alejados y lamentablemente no los podemos complacer, gracias a las redes sociales el producto tiene buena aceptación”. Jervis Drummond, exfubolista.

El exjugador dijo que comenzó vendiendo entre 15 y 20 platos y cuando se dio cuenta, entregaba casi 80 pedidos. Inclusive, luego de los entrenamientos se iba a la casa a recoger los pedidos para sus compañeros de equipo y a sus familiares.

“La gente nos pidió que los hiciéramos nuevamente, por lo que abrimos la cuenta en Instagram y así comenzamos. Tomamos pedidos de lunes a jueves y los viernes hacemos las entregas, en el Gran Área Metropolitana”, manifestó.

Para hacerle agua la boca, Drummond dijo qué trae cada orden.

“Viene una buena pieza de pollo, plátano maduro, ensalada, el rice and beans y una taza con un caldo que le da un toque único al platillo. Además, regalamos un postre”, añadió.

El rice and beans de Jervis cuesta 5 rojos y se lo llevan hasta la puerta de su casa. Cortesía.
El rice and beans de Jervis cuesta 5 rojos y se lo llevan hasta la puerta de su casa. Cortesía.
Empunchado

El exfutbolista tiene cuatro años de trabajar en el Comité Cantonal de Deportes de Escazú, pero el covid complicó todo y lo obligó a buscar un nuevo ingreso.

“A raíz de la pandemia nos quedamos sin entrenar, pero el 5 de diciembre volvemos a las clases presenciales. Se harán grupos pequeños y tanto los papás como los chicos se han tomado el tema con seriedad, porque debemos cumplir con el protocolo de las autoridades”, expresó.

Jervis vive en Villas de Ayarco con su esposa Diana, sus hijos y nieto. Cortesía.
Jervis vive en Villas de Ayarco con su esposa Diana, sus hijos y nieto. Cortesía.
Alienta desde casa

Jervis es morado de corazón y por eso siempre espera lo mejor para su equipo.

“Siempre estoy ahí para enviar mis buenos deseos a Paté y al cuerpo técnico. Estoy en un grupo donde envío mensajes de apoyo, para tratar de ayudar. Lo hago porque somos compas, Wálter toma bien los consejos, porque por más que uno como entrenador esté pendiente de todo, hay cosas que se le van”, dijo.

El exdefensor manifestó que apoya a su equipo en todo momento, sin embargo, no le gusta ir al estadio.

“La fiebre no murió, desde que me levanto y hasta que me acuesto busco noticias, partidos o programas de fútbol. Sin embargo, no me gusta ir al estadio, no es por la gente, porque a mí y a mi hermano Gerald nos quieren mucho, pero prefiero vivir los partidos en la casa, así me siento más tranquilo, en el estadio me cohíbo y no lo considero sano”, expresó.

Como buen morado, el exdefensor espera que los morados levanten la copa número 36 al finalizar el torneo.

“Quiero que seamos campeones, sin embargo, debemos hacerle frente a la Liga y al buen torneo que está haciendo. Creo que Saprissa puede campeonizar, porque aunque al inicio tal vez no se veía al mejor Saprissa, el corazón de los morados se inspira”, finalizó.