Sergio Alvarado.6 julio
Jonathan McDonald afirma que se lleva al liguismo en el corazón. Foto: John Durán
Jonathan McDonald afirma que se lleva al liguismo en el corazón. Foto: John Durán

La relación entre Alajuelense y Jonathan McDonald no terminó bien, es un detalle que se nota a simple vista y con solo leer las palabras con las que el atacante se despidió de los manudos en redes sociales.

Instantes después que los manudos oficializaran la salida de uno de sus ídolos modernos, el goleador dio su versión en una sentida carta en la que dejó claro que si se marchó no es por decisión propia.

“Soy profesional, me invitaron a salir y me voy porque el fútbol es así”, dijo en la última línea de su despedida, con lo que muestra la mala relación con la que terminó con la dirigencia.

Más allá de ese filazo al gerente Agustín Lleida, con quien habría tenido los principales conflictos, el Bigmac no se quedó corto para agradecer en la carta que publicamos de manera íntegra:

“Desde el estadio, donde mi sueño se hizo realidad. Aquí celebré de corazón y hoy solo quiero decir gracias. Gracias al liguismo.

Gracias a la afición por las 126 veces que nos abrazamos juntos con ese grito de gol desde la grada que retumbaba en mí y que me impulsaba a saltar alto en cada festejo.

Gracias porque siempre dije que soy un aficionado como usted, con la oportunidad de pasar de las gradas a la cancha.

Gracias por las 17 razones por las que nos abrazamos en clásicos, gracias por esos abrazos cuando logramos seis goles en Concacaf.

Gracias porque hemos sufrido, porque hemos llorado, porque hemos reído y porque hemos celebrado.

Por esas largas noches en vela, por esos momentos que jamás se olvidarán, porque inclusive… yo sé que hasta tiramos el taco juntos.

También le agradezco a los técnicos con los que estuve, les juro que de todos aprendí, que no puedo quejarme de ninguno y que en lo deportivo y en cuanto a entrega, tampoco hay quejas sobre mí.

Pero sí quiero hacer mención especial a Óscar Ramírez, ese visionario que me dio la oportunidad de vestirme de rojo y negro.

No puedo olvidarme de mis compañeros, que también me hicieron crecer, que me hablaron cuando debían hacerlo y a los que también solo puedo darles las gracias. Gracias, porque sin ellos, los goles no hubiesen llegado. Al final, lo tengo claro, si ganamos, ganamos todos y si perdemos, perdemos todos.

Fui defensa, fui volante, jugué en el medio y no lo hubiera pensado en ponerme los guantes, porque aunque yo sabía que mi función era arriba, tenía que ayudar más, aunque me generara críticas, pero no podía ser de otra forma, porque lo sé y lo tengo claro: Si la vida hay que darla en la cancha, la vida se da.

Pero soy profesional, me invitaron a salir y me voy porque el fútbol es así”.