Sergio Alvarado.17 abril, 2018
Edison, Samuel y Emerson realizan extensos viajes para poder estar con la selección nacional de fútbol playa. Foto: DT Comunicación.
Edison, Samuel y Emerson realizan extensos viajes para poder estar con la selección nacional de fútbol playa. Foto: DT Comunicación.

Son las 3 de la madrugada de un sábado en Costa de Pájaros de Manzanillo, Puntarenas, y en una casa sencilla del barrio los hermanos Emerson y Edison Alvarado ya están listos para irse a entrenar con la Selección sub-20 costarricense de fútbol playa.

A los muchachos les espera un camino larguísimo en el que se les unirá Samuel González, un primo que también es seleccionado, y con quien viajarán unos 114 kilómetros para llegar a las instalaciones del Complejo Fedefútbol Plycem, en San Rafael de Alajuela, sede de los entrenamientos.

Juego como defensa y en el pueblo me conocen como Toro", Samuel González, 19 años.

Los jóvenes toman el primer bus en su pueblo a las 4 a.m., el cual dura como hora y media hasta el centro de Puntarenas y ahí, a las 6 a.m., suben a otro bus que llega alrededor de las 7:30 a.m. a San José. Desde Chepe agarran otro autobús para viajar a Belén, que los deja cerca del Proyecto Gol.

Con todo el cansancio que un viaje así significa, los muchachos llegan a desayunar a la sede de la Fedefútbol, para estar listos a las 9 a.m en la arena, en la primera sesión de entrenamiento. Es decir, cuando apenas están arrancando, estos jóvenes ya llevan un cuarto del día en pie.

¢15 mil es lo que fijo tienen entre los tres para viajar a San José
Con el Puntarenas Junior los muchachos han podido desarrollarse en un deporte y salir de su comunidad. Foto: DT Comunicación.
Con el Puntarenas Junior los muchachos han podido desarrollarse en un deporte y salir de su comunidad. Foto: DT Comunicación.

Al mediodía les sirven de almorzar y a la 1:30 p.m. arrancan la segunda sesión hasta las 3:30 p.m., cuando les toca emprender el viaje de vuelta. A la casa van llegando a eso de las 9 p.m., todo por no fallarle a un equipo que les dio una oportunidad y la ilusión de representar a su país.

“Hay que carrerear bastante, porque el bus de San José nos deja en Chomes y de ahí tenemos que esperar el bus que pasa a las 8 p.m.. Ya uno lo que llega es solo con ganas de dormir prácticamente”, explica Emerson, quien juega como ala.

Esta rutina la aplican cada sábado que entrenan con el combinado nacional, eso sin contar que para el viaje apenas tienen fijos ¢15 mil entre los tres.

Jugar con mi hermano en el equipo es mi bonito, nosotros somos muy unidos", Edison Alvarado, 18 años

Resulta que de Costa Pajaros a Puntarenas les sale ¢1.250 el pasaje cada uno, después son otros ¢2.600 el bus de Puntarenas a San José y luego viceversa. Esos ¢15.000 no les alcanzan para los pasajes que en total suman ¢23.100, por lo que deben jugársela para ajustar los ¢8.100 que les hacen falta.

Además de ir al Proyecto gol, los muchachos deben viajar a Chepe con regularidad para el torneo de primera división de fútbol playa. Foto: DT Comunicación.
Además de ir al Proyecto gol, los muchachos deben viajar a Chepe con regularidad para el torneo de primera división de fútbol playa. Foto: DT Comunicación.

“Es un sacrificio que uno hace por el deporte, porque esto le gusta, en la Selección hay muchachos de otras zonas alejadas, de Guanacaste, San Carlos y otros lugares que hacen el mismo sacrificio de uno, es parte de lo que hace con gusto”, destaca Emerson, a lo que Edison asiente.

A mí me gusta bailar además de jugar al fútbol, juego como ala", Emerson Alvarado, 18 años

La mamá de estos hermanos gemelos es soltera y tiene cuatro hijos por lo que los muchachos se dedican a ayudarla en la casa o yendo a pescar cada vez que pueden, en un lugar donde las oportunidades de brete son muy escasas, se depende de la pesca.

Reciben ayuditas.

Al venir de familias humildes, sin muchos recursos, el dinero para los viajes sale de un buen vecino, don Josué Murillo, dueño de la panadería del pueblo, quien les da la plata a cambio que le ayuden en su negocio en los ratos libres, un trato que les ha caído bien, porque en la Fedefútbol no da viáticos.

Otro vecino que tiene una pescadería también les echará una mano; sin embargo, uno de sus principales apoyos ha sido don Álvaro Campos, entrenador del equipo Puntarenas Junior, el cual reclutó a los muchachos luego de verlos en un torneo intercolegial en la provincia.

Don Álvaro se los llevó a la primera división del campeonato nacional de fútbol playa, lo que les sirvió de vitrina para ser seleccionados.

Don Álvaro es el presidente del Puntarenas Junior y quien anda jalando a los muchachos cuando tienen que venir a la capital a jugar partidos y otras obligaciones del deporte. Foto: DT Comunicación.
Don Álvaro es el presidente del Puntarenas Junior y quien anda jalando a los muchachos cuando tienen que venir a la capital a jugar partidos y otras obligaciones del deporte. Foto: DT Comunicación.

Don Álvaro o Pelé, como lo conocen en el Puerto al entrenador, fichó a otro muchacho de Costa de Pájaros llamado Jeaustin García, quien con 16 años es el menor del grupo, por el momento aún no es seleccionado, apenas hace sus primeras armas como portero en este deporte, mientras estudia en el Colegio Académico de Costa de Pájaros.

“Mantener un equipo de estos es muy duro, como no se paga, muchas veces no se entrena, esa es la parte más dura. En nuestro equipo están ellos cuatro y es un caso en el que me he tenido que meter a ayudarles, tal vez no tengo dinero para darles, pero se quedan en mi casa en Puntarenas cuando les toca bajar los domingos a los partidos o cuando nos toca ir a San José a jugar. Ahí me toca comprarles comida y darles dormida, a veces me sale caro, porque comen un montón”, explicó Pelé.

Cada martes y viernes, los jóvenes recorren unos 55 kilómetros entre su pueblo y el centro de Puerto, para ir a entrenar por las tardes o noches con el Puntarenas Junior.

“Yo como vivo en Morales (un pueblito cercano) me toca traerme la ropa de jugar, voy al cole, pido permiso para salir antes y tengo que ir a agarrar bus para irme a entrenar al centro del Puerto, a la vuelta me toca levantarme a las 4 a.m., e irme otra vez para el colegio”, explicó Jeaustin.

Edison es de los jugadores más talentosos del Puntarenas Junior, lo que le valió el chance a la Selección sub-20. Foto: Dt Comunicación.
Edison es de los jugadores más talentosos del Puntarenas Junior, lo que le valió el chance a la Selección sub-20. Foto: Dt Comunicación.
2 materias de los exámenes de bachillerato deben los tres seleccionados

Los muchachos también la tocan en el fútbol once y esperan que mediante su entrenador, por el cual han pasado algunas promesas del fútbol porteño, les abra una puerta para buscar un mejor futuro.

“Uno desde niño sueña con este tipo de oportunidades, se ilusiona que así pueda surgir, ahora que estamos en primera división de fútbol playa apuntamos a más y hasta la posibilidad de pasar a fútbol once, hemos jugado con algunos equipos de Linafa en esa categoría”, explicó Emerson.

“Es verdad que es difícil hacer tantos viajes y tanto sacrificio, pero es un anhelo sobresalir en el pueblo, porque casi no hay opciones, la falta de dinero y lo alejado te complica sobresalir”, indicó por su parte Edison.

El torneo de fútbol playa arrancó en febrero e historias como estas en la arena impulsan la ilusión de jóvenes de zonas alejadas que buscan hacerse un campito, que de no ser por oportunidades como estas, serían voces mudas para una comunidad.