Keylor Navas fue el absoluto protagonista y responsable de que los Pumas se llevaran un empate a cero en el partido de ida de la final del fútbol mexicano, en la casa del Cruz Azul este jueves.
Lo hecho por el tico en el estadio Ciudad de los deportes, en Ciudad de México, fue para enmarcar y, si el título está cerca, es por él.
El arquero costarricense inició su show en un partido en el que los locales eran los absolutos dominadores del juego; si no se adelantaron pronto en el marcador, fue solo por el impactante rendimiento del tico.
A los cinco minutos realizó la primera intervención, cuando rechazó un remate desde la parte izquierda del área que desvió por encima del horizontal con un gran manotazo.
Luego, a los nueve minutos, se lució con la mejor de las tres: un remate desde fuera del área del argentino José Paradela. El Halcón lo pescó en el aire al meter su mano derecha de manera providencial, acción que dejó maravillados a los narradores en la transmisión de TUDN.
Posteriormente, a los 15 minutos, tapó otra por la derecha: un remate muy cercano que logró desviar con sus reflejos felinos.
Miguel Herrera, comentarista de la cadena y extécnico de la Selección de Costa Rica, fue enfático que si el juego estaba 0-0 es solo por las actuaciones de su exjugador.
Los halagos no se detenían como ha sido la tónica durante todo el torneo en los partidos de los felinos por parte de la prensa. “Si Pumas está, aquí es en gran medida por este arquero costarricense”, decía David Faitelson de manera tajante.
La suerte estaba del lado de los universitarios, ya que a los 27 minutos se anuló un penal en su contra por un fuera de juego de un futbolista del Cruz Azul. Una innecesaria barrida en el área era una clara falta, pero la pecosa la tocó Paradela, quien estaba adelantado.
Pumas no pasaba de la media cancha, ni siquiera se asomaba al marco cruzazulino, quienes eran los que hacían el gasto en su casa, pero en la muralla de Navas morían sus intentos.
El trámite del segundo tiempo no era muy diferente, pero Keylor seguía intratable, demostrando que por sí solo podía hacer que los suyos se llevaran un buen resultado de la ida para ir a su casa a definir el título.
Cuando un arquero tiene el aura del tico, hasta los postes lo ayudan, como el trallazo que pegaron a los 48 minutos que salvó que la cabaña del generaleño no se cayera.
El partido fue monótono, de defensa contra ataque y el Halcón como el gran protagonista, a los 54 pegó otra gran tapada que le mandaron a su primer palo, con sello de gol.
Poco a poco frustración se iba haciendo más grande, no era un asunto de ganas o “huevos” como gritaba la afición azul, sino que tantos intentos daban en lo anímico y tras cada uno, Navas se veía más grande.
No se puede decir de otra manera, dicen que los porteros no ganan partidos, pero sí se pueden encargar de no perderlos, como lo hizo Pumas este jueves.


