Paolo Suárez es muy parecido físicamente a su hermano Luis, aunque el pasaporte indica que tiene seis años más, el hermano mayor del delantero de Barcelona pudo haber edificado una carrera como Lucho, pero en sus inicios se dejó llevar por las tentaciones.
"Yo no tuve quien me guiara y por eso me perdí cuando comencé a ganar dinero. Cobraba 300 dólares por mes. Le daba 100 a mi madre y me quedaba con 200. Con eso me iba a los bailes y a la discoteca. No me arrepiento porque disfruté mucho", asegura el también atacante, tan talentoso como polémico.
El pase de Lucho del Liverpool al Barcelona costó alrededor de $100 millones. Por Salta, o Cheo (sus apodos), Comunicaciones de Guatemala pagó, en 2015, 40.000 dólares.
Para que el compinche de Lionel Messi alcanzara el estatus de estrella planetaria, Paolo tuvo que pararse fuerte y ponerle límites.
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"Luis empezó igual, ganando mucho dinero… y a los bailes. Yo lo encerraba en mi casa para que él no saliera a joder. 'No salís', le decía yo. 'No, que quiero salir', me decía. Él me puteaba. Ahora agradece todo eso. Por eso ha dicho en las primeras entrevistas, cuando empezó a crecer, que yo, más allá de ser el hermano, fui y soy un padre para él", dijo el mayor de los pistoleros en una entrevista.
Iluminando la sombra de Luis Suárez, Paolo, su hermano y guía, ofrece una historia de película.
De los excesos de los comienzos que lo alejaron de las mieles que disfrutó Lucho, a su llegada al fútbol centroamericano, donde se convirtió en celebridad.
Pasó de coleccionar récords en el fútbol de El Salvador y Guatemala, y que su nacionalización para jugar en la selección salvadoreña se tratara en el Congreso, a las acusaciones de arreglo de partidos, o su perfil polémico cuando se descarga en redes sociales.
Un Suárez auténtico. Tómelo o déjelo.
Delantero igual que Luis, aunque con otras características, Paolo comenzó su carrera en el Club Atlético Basáñez, del barrio Malvín Norte de Montevideo. Sus condiciones, el coraje a la hora de arriesgar e inventar, generaron que enseguida aflorara el interés de Peñarol. Pero declinó la oferta.
“Era un contrato profesional, pero lo rechacé porque soy hincha de Nacional. Y eso que yo no ganaba dinero en el Basáñez, recién estaba en la Cuarta”, argumentó su decisión, siempre siguiendo impulsos y sentimientos.
Tres etapas en Basáñez, una incursión por Deportivo Maldonado, un paso por Independiente Santa Fe de Colombia. La carrera de Paolo Suárez, a los 25 años, lucía empantanada.
"No me daba cuenta de que estaba perdiendo la oportunidad de ser alguien reconocido. Y fueron pasando los años", explicó en una entrevista con El Faro, ya afincado en Centroamérica donde se transformó en ídolo y en hombre récord.
FAS, Sonsonate, Isidro Metapán; todos de El Salvador. Comunicaciones, de Guatemala. Allí Paolo tiene nombre propio, sin la asociación lógica a Lucho.
Con Metapán obtuvo siete títulos y fue elegido mejor jugador del año en 2010. Con Comunicaciones dio cinco vueltas olímpicas, siendo parte del histórico hexacampeonato del club, relegando la marca del clásico rival, Municipal.
Paolo es un fanático de su hermano, sobre todo cuando luce la camiseta de su selección. A veces, el fanatismo le juega en contra, como la vez se dejó decir muchas cosas en redes sociales.
La polémica también lo envolvió cuando fue acusado, en 2013, por supuesto arreglo de partidos cuando defendía la casaca de su actual equipo, Isidro Metapán, en la Concachampions, la Liga de Campeones de la Concacaf.
El partido más controvertido es uno ante Pumas de México, disputado en marzo de 2012, que finalizó con un lapidario 8-0 para los aztecas.
Según detalló El Gráfico de El Salvador, tres personas declararon ante la Fiscalía General de la República (FGR) que “Paolo Suárez junto a otros futbolistas salvadoreños habrían participado del arreglo”.
Según la misma declaración, Suárez se encontraba lesionado, pero de todas maneras jugó porque, si no participaba durante al menos un tiempo, no cobraba su tajada del acuerdo, que, siempre en base a la acusación, ascendía a diez mil dólares.
A su vez, también vincularon a Paolo en la participación de la negociación del arreglo de un partido ante Seattle Sounders, también por la Concachampions.
Son cuatro los Suárez futbolistas. Además de Luis y Paolo, está Sergio Maximiliano (30 años), delantero, que también transitó las ligas de Centroamérica (Isidro Metapán) y el Caribe (Universidad O&M FC de República Dominicana), hoy de regreso en Uruguay.
Y Diego Suárez, de 24, el menor, que también tuvo su prueba en El Salvador, tierra en la que Paolo abrió las puertas.
La fama persigue a Lucho. Y Paolo, se puede decir, la disfruta.
En enero lo visitó en Barcelona. Se sacó fotos con Lionel Messi (una la tiene como tuit fijado en su timeline de Twitter) y concurrió a ver al equipo culé, que arrasa en la Liga de España.
“Como en el palco no hay baño, salí y hubo gente que ya me había conocido. Me pedían fotos… Porque ven que soy hermano de Luis, no por otra cosa”, comentó.
El mismo Luis al que encerraba para que no dilapidara en la noche su talento, y así ayudarlo a que valiera $81 millones… Y no $40.000.



