Elián Soto Monge es un jugador de baloncesto costarricense cuyo mensaje cala en lo más hondo de quienes lo escuchan para recordar que las limitaciones están en la mente.
A muchos les sorprende escuchar que se dedica al deporte de los aros, que llegó a la primera división en Costa Rica y que jugó hasta en los Estados Unidos y que en su mano izquierda cuenta con solo un dedo y medio.
La historia de superación de Elián Soto en el baloncesto costarricense
El joven de 19 años fue figura en el equipo de la Asociación Ramonense de Baloncesto (ARBA) en la temporada que recién acabó en la Liga Superior de Baloncesto (LSB) y compartió su historia con La Teja.
Al llegar al cuadro poeta, el entrenador Daniel Simmons le dio la oportunidad de jugar y lo convenció de que podía lograr lo que se propusiera.
“Es un reto, es complicado, he tenido que trabajar muchísimo para poder lograrlo. Cuando empecé a trabajar con el coach, me impulsó mucho a entrenar mi mano, a usarla, antes me enfocaba mucho a trabajar mi mano derecha y casi no usaba la izquierda.
“Yo pensaba que era muy difícil que llegara a usar esa mano por mi condición, pero él me decía que la entrenara, que si yo quería llegar a jugar a alto nivel, tenía que usar las dos. Me ayudó mucho a poder seguir y entrenar”, contó.
La confianza fue el mayor reto para el joven jugador de ARBA
Más allá de los ejercicios físicos o de cualquier otra forma, lo que más necesitaba era trabajar en su confianza y creer en lo que podía lograr.
“Fue la parte más difícil, porque a veces uno viene haciendo las cosas bien, pero de pronto estás haciendo algo y pierdes la bola y pierdes la confianza. Uno se pregunta para qué estoy entrenando tanto esto, pero hay que tener perseverancia hasta que se volvió algo normal para mí.
“Llegué en un punto en el que uso mis dos manos, tal vez no tanto como la derecha, pero ya puedo desenvolverme mejor y no sentirme menos”, explicó.
Una beca en Estados Unidos cambió su vida
¿Cómo fue que llegó a su vida el baloncesto? En una zona que tanto ama el baloncesto, era casi inevitable, pero lo que nunca pensó fue que eso le cambiaría la vida.
“Yo jugué fútbol casi toda mi vida, como a los 15 empecé a jugar baloncesto y me apasioné mucho la verdad, seguí entrenando y como a los 16 empecé a jugar con el equipo de Juegos Nacionales en Palmares”, recordó.
Seguidamente se le presentó una grandísima oportunidad: irse a Estados Unidos con una beca para jugar básquet en un colegio de Long Island, Nueva York.
“Hice unos años del colegio allá, fue una experiencia increíble, muy diferente a lo que se ve acá, todo un reto. Todo era muy diferente, en lo deportivo, estudio, una experiencia que recuerdo con mucho cariño”, comentó el joven que juega de alero.
En Nueva York, recuerda cómo un entrenador le indicó que si tenía la vocación y las condiciones, no tenía por qué limitarse y le dio opciones para jugar.
“Lo que importa es la mentalidad”, el mensaje de Elián Soto
En un deporte en el que las manos son las protagonistas, muchos pensarían que Elián juega en desventaja; sin embargo, él se encarga de demostrar que su pasión está por encima de lo que otros creerían que es una limitación.
“La gente la verdad se sorprende un poco, normalmente me preguntan cómo hago para jugar así en esta condición, pero hay que tener confianza en uno y darle. En la izquierda tuve que poner el doble esfuerzo, pero es algo que se logró. No tenía tan desarrollada la fuerza en esa mano, entonces tocó trabajar más”, añadió.
Al empezar a jugar básquet, el gran referente de Elián era él mismo: la convicción de que un día podría practicar un deporte que algunos pensarían que no sería posible para él.
“A mí me motivaba lo que yo podía hacer, yo mismo quería ser mejor, siempre vi esto como un reto, pensaba en ser el mejor, entonces me tocaba entrenar, entrenaba mucho, tal vez diferente, pero siempre me dije que quería ser el mejor jugador, fue lo que me inspiraba a entrenar más”, destacó.
Por su determinación y su historia, Monge envió un mensaje a todos sobre lo que realmente pueden lograr cuando se comprometen con una meta y un sueño.
“Mi mensaje es que no se rindan jamás, nunca, todo lo que usted quiera hacer, ya sea jugar baloncesto, fútbol, cualquier cosa en cualquier ámbito, no importa su condición, lo que importa es su mentalidad, lo que crea, a pesar de las adversidades hay que seguir siempre. Si es lo que usted quiere y está dispuesto a sacrificar cosas por eso, el peor error que puede cometer es rendirse”, finalizó.




