Sergio Alvarado.19 noviembre, 2019
Marcos Ureña abrió el marcador en la Liga, con su séptimo pepino del torneo. Fotografía José Cordero
Marcos Ureña abrió el marcador en la Liga, con su séptimo pepino del torneo. Fotografía José Cordero

Alajuelense soltó herrumbre y retomó el ritmo con el que se convirtió en el superlíder del torneo de Apertura al derrotar 3-1 a Jicaral anoche en el Morera Soto.

El León cerró la fase regular con 52 unidades, doce más que el Monstruo y con la confianza renovada.

Después de 18 días por el parón del torneo, la Liga volvió a tocar bola, aflojar piernas y tomar ritmo de cara a las semifinales ante los porteños, en un partido que en el papel no estaba para sufrir ningún colerón ni nada por el estilo.

La mentalidad de los erizos con solo ver la alineación era la de salir a ganar en el cierre de la primera ronda, para retomar confianza, tomar aire y mostrar que sigue fuerte para la ronda por el título.

Andres Carevic le tiró su mejor equipo al Huracán de la Península, solo dejó fuera del once a Alex López, quien jugó el fin de semana con la selección de Honduras y a Ariel Lassiter, quien todavía lo cuidan de un golpe que lo dejó fuera de la Sele.

El León dejó su marca desde muy temprano, con el gol de Marcos Danilo Ureña apenas en seis minutos, después que el hombre cazó un centro que venía un toque incómodo desde la izquierda y con toque a la esquina mató.

Los manudos le metieron la acostumbrada velocidad a su ataque con fichas como Allen Guevara. Fotografía José Cordero
Los manudos le metieron la acostumbrada velocidad a su ataque con fichas como Allen Guevara. Fotografía José Cordero

Para el orgullo de Palmichal de Acosta es el séptimo pepino del torneo mostrando que sin duda está jugando su mejor torneo en muchos, muchos años y que con la rojinegra al pecho, se siente puras tejas.

La Liga tenía el partido tranquilo y dominando, el juego de pelotazo de Jicaral se moría fácilmente en el centro de la zaga eriza con Junior Díaz y Henry Figueroa, quienes no sufrían en lo absoluto.

Quien llegó a preocupar a los erizos, fue el réferi William Mattus, quien le regaló el empate a los visitantes con un cobro de penal que solo él vio y dejó incrédulos a los manudos.

El árbitro pitó una “falta” de Figueroa sobre Javier Camareno, cuando el catracho llegó primero a rechazar una bola y luego encogió el pie, por la inercia de la jugada chocan, pero no había falta por ningún lado, solo para quien más contaba.

Sin responsabilidad alguna por el error del árbitro, Wálter Chévez aprovechó la opción y empató el partido a los 32 con un remate sobre el lado izquierdo de Pineda, quien se lanzó al lado contrario.

La inesperada igualada le dio como un aire de confianza al Huracán quien se acercó con un par de jugadas de peligro, una de Camareno al 34 que tapó bien Adonis y otra al 44 en la que pudo hacer más.

Cuando Mattus pitó el final del primer tiempo, el técnico liguista Andrés Carevic se acercó a hablar con él, pero entre el cuartero arbitral lo acuerparon, el argentino no pudo ni hablar y lo hicieron expulsado de una vez.

Según Randall Poveda, analista arbitral de Deportes Repretel, FIFA realizó recientemente una modificación a las reglas, en la que nadie de parte del cuerpo técnico ni jugadores se puede acercar a decirle nada al árbitro, sino lo expulsan.

Carevic evidentemente no conocía esa regla y por eso posiblemente estará fuera de ambos partidos de semifinales al ser echado por roja directa.

Carevic salió calientísimo con su expulsión. Fotografía José Cordero
Carevic salió calientísimo con su expulsión. Fotografía José Cordero
Seis de la suerte

Para el segundo tiempo, los erizos arrancaron de nuevo con las pilas puestas y de nuevo marcó al minuto seis, esta vez en el complemento con el tiro libre de Bernald Alfaro.

Al chamaco le quedó un tiro libre en el perfil derecho, del mismo lado que los solía hacer cuando jugaba para el Carmelita, el volante se tuvo la confianza y lo dejaron patear y clavó la pecosa al lado izquierdo de Joussef Delgado.

El pique de la pecosa se comió al meta jicaraleño en un remate que no iba tan duro y da la impresión que el porteño tal vez pudo hacer más, pero el remate iba bien colocado. El rival no tuvo como reaccionar.

Con la ventaja, la Liga pulseó un golcito más por si le aplicaban la del primer tiempo y presionó el marco rival, por lo que apostó hasta por los ingresos de Jonathan Moya y Ariel Lassiter en lugar de Ureña y Barlon Sequeira.

Al minuto 93, llegó el gol de Ariel Lassiter, quien logró romper su “maldición” de no anotar en el Morera Soto y metió su pimer pepino en casa en este torneo. El turrialbeño llegó a doce pepinos este torneo, a uno del líder, Álvaro Saborío.

La victoria ante Jicaral amagó cualquier señal de bajón, luego del empate ante Cartaginés y la derrota ante San Carlos para mostrar que en semifinales viene como ese equipo que muchos señalan como el candidato a todo.