Sergio Alvarado.2 diciembre, 2020
Bryan manejó los hilos del León y marcó el primer tanto. (Photo by Carlos Borb�n/Mandatory Credit/Editorial Use/Not for Sale/Not Archive
Bryan manejó los hilos del León y marcó el primer tanto. (Photo by Carlos Borb�n/Mandatory Credit/Editorial Use/Not for Sale/Not Archive

Con una pulseada grande y una dosis de sufrimiento incluida por una buena parte de la mejenga, Alajuelense derrotó 2-1 al Real Estelí de Nicaragua para meterse a las semifinales de la Liga Concacaf.

Dicen que en guerra avisada no muere soldado, por eso la Liga salió con sus mejores hombres desde el arranque para no jugarse ningún chance ante un rival envalentonado.

La oportunidad de volver a las semifinales de un torneo regional y asegurarse un lugar en Liga de Campeones de Concacaf es un premio lindo que ilusiona a cualquiera, por eso desde el primer minuto la intención de los manudos fue buscar el marco contrario.

Lo encontró rápido, no le tomó tiempo a los manudos adueñarse de las acciones en su casa, tomar la pecosa y ser los que dictaran el ritmo del partido.

Uno de los errores del Herediano la semana pasada contra los pinoleros fue dejar que ellos se adueñaran de la chocobola, que manejaran las acciones, hicieran un gol y después se encerraron y con contragolpes defendieron su golcito.

Con la Liga no fue así, el León creó oportunidades en pelota dominada, pero el último pase o remate era lo que costaba, mientras los nicaragüenses no lucían tan cómodos como hace ocho días, pero es un equipo que sabe a lo que juega y pega sus buenos sustos.

A los 15 minutos vino la primera insinuación pinolera, un remate de Juan Barrera que tapó Leonel Moreira, aquello fue un aviso.

Al minuto 16 Jurguens Montenegro tuvo un remate con buen espacio frente al área, pero cuando tiró se resbaló y la pecosa se fue muy por encima del marco.

La lluvia que cayó durante casi toda la tarde en Alajuela volvió la cancha muy rápida e hizo que jugadores la pasaran mal con sus tacos.

Cuando cayó el pepino de Bryan Ruiz, a los 23 minutos, todo parecía lo normal, tanto por el favoritismo como lo que se había visto en el campo, lo justo.

El centro de Alex López desde el costado izquierdo en 3/4 de cancha cayó justo en la cabeza del Capi, el alajueliteño giró muy bien la jupa y la clavó al primer palo.

La manera como se desenvolvía la Liga daba confianza, lo que le faltó a Jurguens a la media hora cuando otra vez estuvo frente al marco, pero otro resbalón le costó de nuevo.

Ese es el cabezazo de Bryan Ruiz que se convirtió en gol. Fotografía: Prensa Alajuelense
Ese es el cabezazo de Bryan Ruiz que se convirtió en gol. Fotografía: Prensa Alajuelense

Tres minutos después Bryan casi clava el segundo, pero el remate desde el lado izquierdo del área se fue por poco, el otro golcito pintaba que podía caer pronto.

Otra vez el diez rojinegro era el director de orquesta, manejaba el juego con facilidad y se metía en el área rival sin que pudieran frenarlo.

Pero en el fútbol cualquier cosa puede pasar y pasó, cayó el empate al 43 cuando menos se esperaba, merced de dos errores combinados en la zaga eriza.

Brandon Ayerdis se pegó una corrida por el lado derecho de la cancha, dejó tirado a Facundo Zabala, la puso al centro y entró solo, solo Juan Barrera, quien definió como los grandes, con un toquecito de vacinilla ante la salida de Leonel Moreira.

Al diez pinolero le ayudó mucho que Fernán Faerrón, quien volvió a jugar este miércoles después de una lesión, se cayó cuando lo iba a marcar.

Le costó

Con la sorpresa se fueron al medio tiempo, cuando los equipos volvieron la confianza del cuadro pinolero estaba renovada, jugaba con más atrevimiento, creyendo que podía hacer otra hombrada.

La Liga lo tenía que seguir intentando, Alex López mandó un riflazo al 50 que rechazó el meta pinolero Rodrigo Romo, quien se volvería protagonista.

A los 57 se armó la jugada que marcó diferencia, un buen centro al área de Barlon Sequeira cayó en la cabeza de Álvaro Saborío, Romo le hizo un tapadón, pero en el rechazó la bola le quedó a Alonso Martínez, quien de derecha mató para el 2-1.

Moreria se mostró sólido cuando los pinoleros apretaron. (Photo by Carlos Borb�n/Mandatory Credit/Editorial Use/Not for Sale/Not Archive
Moreria se mostró sólido cuando los pinoleros apretaron. (Photo by Carlos Borb�n/Mandatory Credit/Editorial Use/Not for Sale/Not Archive

Recibir otro golpe no desinfló al Estelí, un equipo valiente, que se atrevía ir al frente y llegaba con peligro en algunas jugadas que mantenían a los manudos nerviosos.

Los dos juegos del Estelí mostraron que los equipos nicaragüenses ya no son el jamoncito de otros tiempos, han crecido, tienen noción del juego, pero a pesar de los pesares la obligación siempre estará del lado de los ticos, en la Liga eso lo sabían muy bien.

Aplauso para nuestros vecinos del norte y para la Liga que sacó la faena como le correspondía.