Eduardo Vega.4 octubre

Como la situación económica se puso tan ruda en estos tiempos de covid-19, don Marco Aurelio Madriz Zúñiga decidió actuar, así que jaló a una ferretería, compró pintura y decoró su Vespa 2006 LML de 150 centímetros cúbicos a la que bautizó como La Negra.

Don Marco siempre ha amado las vespas y por eso decidió unir sus pasión por estas máquinas con el trabajo. Antes de la pandemia don Marco la pulseaba bonito con un negocito propio llamado La Cafetera, una cafetería móvil con la cual andaba por todo lado vendiendo yoditos bien sabrosos, pero la pandemia lo frenó en seco y el cafecito se le enfrío.

El 11 de junio pasado les presentamos a don Marco, cuando se había hecho un movimiento que pedía un rojito para ayudarle. Cortesía.
El 11 de junio pasado les presentamos a don Marco, cuando se había hecho un movimiento que pedía un rojito para ayudarle. Cortesía.

"Como el covid-19 me frenó el negocio y uno necesita generar platica, me compré una Vespa roja muy linda pero sufrí un accidente (el pasado 9 de julio) en el cual un furgón le pasó por encima a esa moto, entonces, gente muy noble comenzó una campaña que se llamó “Un rojo para el compa”, con la que logré la platica necesaria para comprarme otra.

“Como la idea siempre fue ponerme a trabajar, me compré otra Vespa, porque estas motos son de verdad, son hechas para el trabajo duro y yo sabía que tenía que ponerle bonito a la mensajería”, explica el breteador.

A pura mano alzada pintó el breteador su machetico de trabajo. Cortesía.
A pura mano alzada pintó el breteador su machetico de trabajo. Cortesía.

Don Marco se como compró una Vespa con los papales atrasados, desecha y sin rodar desde hace rato, pero rapidito la puso al día y gracias a mecánicos que le donaron su tiempo la puso a rodar en quince días.

"Yo mismo la pinté. La metí en la sala de mi casa, puse unos plásticos en el suelo, fui a la ferretería compré pintura, pinceles, brochas, aguarrás, mecha, cinta adhesiva y me puse a decorarla. Era verde, pero no me gusta mucho el verde, pensé que algo le tenía que hacer, pero no tenía presupuesto y pintarla en un taller me salía como en 250 mil colones, pero todo el trabajo decorativo que le hice me salió solo en 25 mil colones.

Le puso zacate artificial en el piso para que sea más fácil de limpiarla y que proteja más. Cortesía.
Le puso zacate artificial en el piso para que sea más fácil de limpiarla y que proteja más. Cortesía.

“El concepto es un poco clásico, retro. En una de las nalgas le pinté una negra, porque viví varios años en Limón y amo esa provincia y a su gente, en la otra tiene un corazón pintado, ese corazón significa vida, porque hace 14 años sufrí un infarto que casi me mata, pero todo quedó en casi”, comentó.

Don Marco ya tiene varias semanas trabajando de mensajero con su Negra y está más que contento porque le ha salido bien respondona para el brete.

“Es una máquina que no se arruga. La Vespa es una moto posguerra (Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1945), hecha para trabajar en Europa en terrenos despedazados por las bombas, es muy resistente, 100% metálica a excepción de las llantas… ¡es un verdadero tanquecito de guerra!”, asegura con orgullo don Marco.

En la nalga derecha la nave tiene el dibujo de una negra caribeña, en recuerdo de los años que don Marco vivió en Limón. Cortesía.
En la nalga derecha la nave tiene el dibujo de una negra caribeña, en recuerdo de los años que don Marco vivió en Limón. Cortesía.

Como la campaña de un rojo le permitió comprar y arreglar a La Negra, ahora don Marco le devuelve al pueblo esa solidaridad que le demostraron por lo que si usted lo llama para un trabajo de mensajería tan solo le va a cobrar un rojo por cada servicio. Usted lo puede llamar 8844-6488.

“Hay otros mensajeros que por algunos servicios cobran tres mil colones y más, pero yo en agradecimiento, devuelvo el favor del pueblo recetando también rojos. Quien me llame sabe mi tarifa, un rojito porque La Negra y yo somos agradecidos”, concluyó.