A menos de 24 horas de que arranque la gran fiesta del fútbol con la Copa del Mundo de la FIFA, las calles de la Ciudad de México muestran un contraste completamente distinto al esperado, la cara del Mundial que nadie quiere contar.
Y es que miles de maestros rodean la Plaza del Zócalo, uno de los lugares más icónicos de la capital azteca y donde la FIFA tendrá su principal Fan Festival durante el torneo.
Un grupo del sindicato de educación, la CNTE, se mantiene en huelga desde la semana pasada para exigir un aumento salarial y la derogación de una ley de pensiones que el gobierno ve inviable.
Los maestros bloquean calles de la capital a diario. El martes marcharon en una avenida que conduce al estadio Azteca y volvieron al campamento que mantienen en las inmediaciones del Zócalo.
Días atrás derribaron estatuas alusivas al Mundial en el emblemático Paseo de la Reforma.
“Ya tomaré la decisión en su momento: si lo vemos aquí o salgo a una de las 18 sedes alternativas”, dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Esto ha obligado a las autoridades a instalar un cerco para evitar su avance y mayores problemas en la zona.
Incluso, es común ver a oficiales de seguridad en cada esquina para mantener el orden.
A pesar de la presencia de los manifestantes, decenas de turistas y aficionados continúan recorriendo el centro histórico.
Muchos de ellos atraídos por el ambiente previo al inicio de la competición.
La convivencia entre ambas realidades genera una imagen poco habitual en uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad.
Mientras caminábamos por la zona, todo estaba en calma, pero en días anteriores se han presentado incidentes e incluso actos de violencia.
Según explicaron los maestros a La Teja, la principal exigencia ya no es el aumento salarial, sino la derogación de la reforma al ISSSTE de 2007, que sustituyó el sistema solidario de pensiones por cuentas individuales administradas por entidades financieras.
Los manifestantes aseguran que las negociaciones con el gobierno continúan, pero denuncian que “no hay avance, están estancadas”. Incluso afirman que las autoridades los convocan a reuniones, pero que “no hay diálogo, son oídos sordos”.
De cara a la inauguración del Mundial, la CNTE también advirtió que podría realizar nuevas acciones de protesta en las inmediaciones del estadio Azteca, como parte de una estrategia para visibilizar su movimiento ante la atención internacional que genera el torneo.
Para algunos de sus integrantes, este “no es un Mundial del pueblo” porque, según consideran, no responde a las necesidades de los trabajadores.
Mientras la FIFA ultima los detalles para el inicio del torneo y miles de aficionados llegan a la capital mexicana, las carpas de los maestros siguen ocupando el Zócalo. Dos realidades muy distintas que comparten el mismo escenario.







