Desde problemas técnicos, de disciplina y afición incomodan al Monstruo

Por: Sergio Alvarado 21 octubre

El Saprissa terminó con muchas dudas y cuestionamientos la segunda ronda de la primera fase, la que corresponde a los duelos entre los rivales de grupo, lo que prende algunas alarmas.

Los morados marchan segundos con 17 puntos en el grupo B; sin embargo dejaron ir opciones importantes de subirse a la cima y despegarse de rivales que ahora le respiran en la nuca, como Limón a dos puntos y San Carlos a cuatro.

Más allá de la situación en la tabla, en La Teja analizamos cinco broncas que el campeón nacional ha venido arrastrando en buena parte del Apertura 2020.

Falta de gol
La salida de jugadores como Cristhian Bolaños aún no ha sido resuelta en el Monstruo. Fotografía José Cordero

Al Monstruo le falta pegada, gol y ese hombre que esté en el área cazando balones o generándose sus propias ocasiones como lo hacían el torneo anterior Ariel Rodríguez o Cristhian Bolaños, quien fue el goleador del torneo anterior con 18 tantos.

Los morados dejaron ir a cuatro jugadores en ofensiva, además de Ariel y Bola jalaron Manfred Ugalde y David Ramírez, para desgracia de los morados las llegadas de Daniel Colindres y Frank Zamora no han tapado ese hueco.

En diez juegos Saprissa lleva doce goles, la menor cifra en los últimos siete torneos a esta altura del torneo, según datos del periodista Cristian Sandoval. Lo menos que alcanzó en diez fechas son 16 hace seis meses, lo que muestra el claro retroceso.

Jugar sin un nueve o un delantero de cepa le está saliendo caro a los morados, de sus atacantes, Johan Venegas y Jimmy Marín llevan tres goles, luego Colindres y el chamaco Jostin Tellería llevan solo uno.

Frank Zamora lleva tres, pero dos los hizo con Guada al inicio del torneo.

“La mayoría de equipos en el mundo hoy en día juegan con un nueve nato, un punta, el problema es que dejó ir a muchos en esa posición y no se reforzó oportunamente”, opinó el técnico Marvin Solano.

Inseguridad defensiva
La llegada de Johnny Acosta y Esteban Espíndola no ha resuelto las penurias defensivas del Saprissa. Foto: Rafael Pacheco

Un mal que el torneo pasado parecía haber resuelto Wálter Centeno es la inseguridad defensiva, en este torneo las dudas atrás volvieron al no consolidar la defensa titular.

En diez juegos los morados tienen la misma cantidad de goles recibidos, dato mayor al del torneo anterior cuando en la misma cantidad de mejengas había encajado seis tantos y era líder del torneo con 23 puntos, seis más que en esta ocasión.

A diferencia de lo que se creía, las llegadas de Esteban Espíndola y Johnny Acosta no han dado la seguridad defensiva esperada y por expulsiones o lesiones, no han consolidado los hombres en defensa.

Centeno ha probado diversas combinaciones en la zaga, pero no se ha quedado con una fija.

“Ha cambiado demasiado a los defensas, eso genera inestabilidad, por lo que pareciera que el equipo no se ve seguro, debería consolidar toda una línea defensiva, que es de las que menos se cambia a nivel mundial”, exoplicó Solano en este aspecto.

Chiqui chiqui sin resultados
Pasar la bola más de 500 veces en un partido no es garantía de nada para los morados. Fotografía José Cordero

El juego de tanto toque, chiqui, chiqui, de pasar y pasar la pecosa no le ha dado los resultados deseados a Paté.

Después del partido contra San Carlos, Centeno destacó que su equipo hizo 540 pases en todo el partido, los cuales no le alcanzaron para marcar, al menos, un gol y ganar el partido.

Muchos de esos pases se realizaron en el medio campo morado y en jugadas en las que el rival no lo estaba presionando en defensa, aunque el técnico elogió y afirmó que no los cambiaría por un gol.

"El asunto es donde hacés los pases, creo que un 65% fueron de media cancha hacia atrás, si los hacen los defensas más bien retrasan el ataque y le permiten al rival ordenarse, lo que quita opciones de gol.

“Sirve para desgastar al equipo y cuando estás ganando un partido, los grandes equipos del mundo ya no están jugando así, sino procuran llegar al marco rival, a Saprissa le falla eso”, destacó Solano.

Afición está chiva con Paté
La afición morada ya se está hartando del discurso de Wálter Centeno por lo visto. Fotografía José Cordero

Los resultados hasta el momento y la forma cómo se ha visto el equipo ha ocasionado quejas de una parte de la afición contra Wálter Centeno y su estilo de juego.

Mientras que el entrenador defiende lo que tiene y luego del partido ante San Carlos afirmó que le gustó el equipo, los fiebres afirman que no se comen ese cuento.

Si bien las redes sociales no son el mundo real, sirve como caja de resonancia, más ahora que nadie puede ir al estadio, para que los morados se desahoguen y señalen la mayoría a una planilla que se queda corta y un técnico que no da soluciones.

“Wálter dijo que jugaron muy bien el domingo, pero jugar bien es defender y atacar bien, que sea todo en un global, es tener variantes en ofensiva, no es solo posesión de balón, es sorprender al rival, si no tiene todo eso no puedes decir que juegas bien”, dijo Marvin.

Indisciplinas distraen
Casos como el de Jonathan Martínez muestran los problemas que están teniendo algunos jugadores morados. Foto: Rafael Pacheco

Sumado a todas las broncas dentro del campo y los detalles que no han venido funcionando, los morados se han visto en escándalos por faltas de indisciplinas de sus jugadores.

Los dos casos claros son los de Frank Zamora, de quien se filtró un video en el que salía rompiendo su burbuja social enfiestado con unas mujeres luego del juego ante Jicaral.

El otro caso es el de Jonathan Martínez, a quien unas fotografías de La Teja en el partido ante Limón dejaron en evidencia que está pasado de kilos.

En ambos casos, Centeno señaló el mal actuar de los jugadores y afirmó que los sacó de la convocatoria como castigo, porque en Saprissa quien rompe la disciplina debe pagar las consecuencias de sus actos como adultos que son.