Por: Andrés Mora, Sergio Alvarado.   17 octubre

Ante el papelón que hizo el árbitro Brayan Cruz en el juego Cartaginés - Saprissa, el miércoles por la noche, su mamá, Patricia Miranda, llegó tempranito este jueves a la Fedefútbol para poner la renuncia, pero no la dejaron jalar.

Patricia Miranda es la instructora arbitral de la Federación Costarricense de Fútbol. Foto: Fedefútbol

La madre del central es instructora arbitral de la Federación Costarricense de Fútbol desde el 2011 y desde el torneo pasado está siendo señalada porque nombraba a su hijo en los mejores partidos.

Una fuente cercana a la Federación confirmó que Patricia decidió apartarse porque ya era mucha la presión hacia ella con los polémicos arbitrajes de su hijo, a quien muchos llaman el “chineado de la comisión”.

El detalle es que en el transcurso del día, algunos miembros del Comité Ejecutivo, habrían logrado convencerla de quedarse. Incluso, a las 5 de la tarde, ante nuestra consulta, por medio del departamento de prensa de la Fede respondieron: “Sólo para aclararle que la señora Patricia Miranda sigue siendo funcionaria del Departamento de Arbitraje”.

El 30 de abril una fuente cercana a La Teja confirmó que ella estaría haciendo los nombramientos de los silbateros junto con Rodolfo Villalobos, presidente de la Fedefútbol, restándole poder a Óscar Alfaro, quien es el presidente de la Comisión de Arbitraje.

Hasta hoy, Miranda es la encargada de capacitar a los árbitros de la Primera División, incluido su hijo.

Cruz estuvo fatal en el juego ante los morados. Foto: Rafael Pacheco

Brayan tiene 25 años y debutó hace año y medio en la máxima categoría como cuarto árbitro en un juego entre Grecia y Pérez Zeledón.

En el Clausura 2019 estuvo presente en 10 jornadas (9 de central y 1 de cuarto árbitro) en el resto no pitó. Durante su ausencia en primera, dirigió un par de mejengas en la Liga de Ascenso y estuvo fuera del país en capacitaciones.

En el campeonato pasado fue señalado por un penal que no le pitó a Grecia empezando un partido contra Saprissa en la última jornada regular.

El su último partido entre brumosos y morados tuvo una noche para el olvido. Perdonó una roja a Roy Miller, le quitó un gol legítimo a los de la Vieja Metrópoli; también dejó de sancionar un penal clarísimo para los morados.

Piden que jale

La polémica arbitral en el fútbol nacional es un tema de nunca acabar y ahora más con los señalamientos en contra de Miranda, muchos aseguran que hay un conflicto de intereses o, al menos, genera una situación incómoda por los nombramientos de su hijo.

El exárbitro Berny Ulloa no ve con buenos ojos que madre e hijo vivan esta circunstancia porque es muy sencillo pensar mal o creer que a Bryan se le favorece o trata con mano blanda, aunque no fuera el caso.

“Es un muchacho que no le veo la calidad para estar en primera división, le falta mucho para manejarse bien en primera, es muy difícil no pensar, casi obvio que está ahí porque la mamá es la que maneja los árbitros en este momento”, indicó.

El silbante mundialista en México 86 cree que lo mejor es que uno de los dos de un paso al costado. Al parecer la madre fue la sacrificada.

“Patricia es la que manda ahí, más que el propio presidente de la comisión (Óscar Alfaro), para mí es una cosa muy sencilla, o está el hijo en el arbitraje o está ella, alguno de los dos tiene que irse, es una situación de principios y moralidad”

“Si todavía la situación fuera que este árbitro es un prodigio, un muchacho que está demostrando que hace las cosas muy bien y se ganó su lugar, se podría acomodar, pero ese no es el caso, por eso uno de los dos debe irse”, destacó Ulloa.

Durante este torneo, Cruz ha sido nombrado en once partidos, en siete como árbitro central, lo que lo ubica en el grupo de los silbateros con más presencias. En los otros cuatro partidos fue secretario arbitral.

“Esto es un conflicto de intereses claro y hasta un tráfico de influencias, los dos no pueden seguir en el fútbol”, Berny Ulloa, exárbitro

El miércoles el asistente técnico brumoso, Breansse Camacho, dijo después del partido que el cuarto árbitro le confesó que lo expulsaron por recomendación de la comisión de arbitraje.