Hernán Medford sorprendió a muchos este viernes al mostrar un tono muy distinto al acostumbrado y ofrecer una disculpa pública a los periodistas de distintos medios de comunicación, luego de la malacrianza que protagonizó durante la conferencia de prensa posterior al partido en el que el Saprissa derrotó de forma agónica al Luis Ángel Firpo, de El Salvador.
El Pelícano llegó con otro semblante a la conferencia de este viernes previa al Clásico Nacional y antes de responder alguna pregunta pidió un espacio para ofrecer la disculpa.
Medford también reveló que tomó esa decisión luego de la tremenda jalada de oreja que le pegó una de las personas más importantes en su vida.
“Quiero iniciar con algo muy importante, y se los quiero contar así muy a lo natural, a lo que me pasó. Ayer tenía mi teléfono ahí y recibí una llamada importante de mi hija, que es una gran psicóloga, y me pegó una gran regañada, señores.
“Mi hija me regaña, me mete medio terapia, entonces yo me siento y la escucho y tiene toda la razón. Primero ante todo a ustedes les tengo que pedir una disculpa, lo digo porque a veces es bueno tener una psicologa en casa, y yo tengo que pedirles una disculpa a ustedes públicamente”.
Además de contar la regañada que se llevó, el técnico morado contó que al momento de asistir a la mencionada conferencia no se encontraba en la mejores condiciones de salud, pero no quiso usar esto como excusa para la malacrianza de ese día.
“Ustedes no tenían que saberlo, el partido lo dirigí bien enfermo, con pastillas, y después de ese estrés que me metí yo con el triunfo agónico, el problema es que las conferencia de prensa son muy cerca, ojalá tuviera uno un lapso para enfriarse, y ustedes no tenían nada que ver y al final me desquité con ustedes por la presión que tuve”.
El estratega morado cerró la disculpa de forma jocosa diciendo que a veces los periodistas le roban la paz, pero eso jamás será justificación para que vuelva a protagonizar una malacrianza como la de ese día.
“Así como soy siempre de frente, les pido disculpas, yo sé que a veces ustedes me sacan de quicio, pero ustedes se merecen mi respeto, entonces quería empezar por ahí”.

