El juego entre Inglaterra y Noruega, por los cuartos de final de la Copa del Mundo estuvo rodeado de polémica, por una acción que generó roncha al cierre del encuentro.
Los ingleses estaban contra las cuerdas, cuando Jude Bellingham apareció para anotar el gol del empate al 47 y Noruega protestó que la pelota había tocado el cable de la “spider-cam”, que cuelga en el techo del estadio de Miami.
Todo se dio, aparentemente, cuando el arquero Ørjan Nyland hizo un saque de puerta y la bola cayó a los pies de Anthony Gordon, quien comenzó la jugada del gol inglés.
Desvío de la pelota
El reclamo de los noruegos se da, porque, aparentemente, la pelota pegó con la cámara y se desvió.
Luego del gol, los europeos se fueron a reclamarle al árbitro francés Clément Turpin, pero el central hizo caso omiso a las protestas.
Minutos después de la polémica acción, la FIFA se pronunció y aseguró que la pelota no había tocado el cable.
Según la organización, el chip que está insertado en el balón permite apreciar cualquier toque y la bola no golpeó en ningún lado.
“Comprobamos los datos y muestra que no hay un pico en el gráfico del sensor conectado al balón”, informó FIFA.

