.21 febrero
 Bochornoso: los actos de violencia protagonizados por la Ultra que también involucraron a la Fuerza Pública, en la gradería sur durante el último clásico. Y Christian Bolaños los extraña. Foto: Rafael Pacheco
Bochornoso: los actos de violencia protagonizados por la Ultra que también involucraron a la Fuerza Pública, en la gradería sur durante el último clásico. Y Christian Bolaños los extraña. Foto: Rafael Pacheco

No sé cuántas personas gustan de las malacrianzas, las escenas violentas en vivo y a todo color, ver oficiales de policía rodando por las graderías de un estadio y rostros ensangrentados en un lugar que se supone familiar.

Yo sencillamente las repudio, como sé que lo hace la mayoría de costarricenses, por eso me sorprendieron las palabras del futbolista Chistian Bolaños, quien ya no es un carajillo, y hasta es padre de familia. “Bola” añora La Ultra.

“Son decisiones que toma la directiva. A mí, en lo particular, me encanta la Ultra, es la que nos mete (en el partido, motiva) a los jugadores, nos hubiera encantado que estuviera aquí. Entendemos la situación que sucedió y ahí no nos podemos meter nosotros. Cuando pasan esas situaciones hay que sentar cabeza y pensar que no da para tanto (pelear por un partido). Ojalá en un futuro esté (la Ultra) y nos siga apoyando”.

Esa fue su respuesta ante la aparición de jóvenes educados y talentosos músicos, integrantes de la Banda Municipal de Tibás, quienes la noche del miércoles ocuparon la gradería sur del Saprissa, la que estaba reservada para La Ultra.

Con la reacción de “Bola” entendí por qué en el último clásico en la Cueva, el 9 de febrero, llegó con dos compañeros más a pedirles a los pachucazos que se comportaran.

Nada tenían que hacer ahí los futbolistas morados, subidos en la malla, como muy bien lo enfatizaron y criticaron los comentaristas de la cadena ESPN, que transmitieron el partido, y las vergonzosas imágenes.

Al final, con Ultra o sin Ultra, el equipo morado reaccionó el pasado miércoles, como casi siempre lo hace, y empató en la famosa Saprihora al Impact de Montreal, impulsado por toda la afición e inyectados por los jóvenes músicos.

El exmorado Joel Campbell, quien por jugar fuera del país sintió vergüenza de aquellas imágenes salidas de su querida Cueva, destacó en sus redes sociales: “Quedó más que claro que con la Ultra o sin la Ultra ¡la Cueva es la Cueva”.