.8 septiembre
La historia dirá que el aporte de Matosas es invaluable. Fotos: Mayela López
La historia dirá que el aporte de Matosas es invaluable. Fotos: Mayela López

Hay palabras muy ticas, esas que algunos por dicha todavía usamos, sin embargo, desgraciadamente estas palabras por su poca utilización, y la influencia de medios de comunicación masivos y hasta las redes sociales, las nuevas generaciones han dejado de usarlas porque sencillamente les suenan extrañas, polas, o desconocen su significado, es decir, no conochen.

Es así como van muriendo chunche (no significa que el exfutbolista manudo Mauricio Montero esté grave), achantado, salir soplado, salir como semilla de guaba, Anabel: mujer insoportable, mezcla de anaconda y cascabel.

Y sin querer jugar de lingüista, porque soy más lengón, estas palabras las llamamos costarriqueñismos, la cuales tienen la bendición de formar parte del famoso DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua) pero son expresiones del español que solo hablamos en Costa Rica, y de las que nos sentimos muy orgullosos, como por ejemplo con el pura vida.

Dentro de toda esta hablada, los ticos no debemos ser malagradecidos con el hoy, gracias a Dios, extécnico de la Selección de Bola, el uruguayo Gustavo Matosas, porque así como algunos de nuestros costarriqueñismos van quedando en el olvido, el elegante entrenador vino a dar su aporte, el cual está fresquititico, y es que su apellido, ahora convertido en verbo, será sinónimo de aburrido. Por ejemplo, ¿mae cómo está, con toda la pata? No mae, nada que ver, estoy muy matosas, no vez que la güila me dio vuelta.

Otras muestras: ¡qué matosas! hoy apenas es lunes y ni las gallinas ponen. ¡Qué matosas!, ese mae Rodolfo Villalobos todavía no ha renunciado a la Fedefútbol.

Gracias don Gustavo porque al menos alguito nos dejó por ¢210 millones.