Ricardo Silesky.27 febrero
Ante los canadienses Saprissa hizo 663 pases, pero solo remató a marco dos veces. Foto: Rafael Pacheco
Ante los canadienses Saprissa hizo 663 pases, pero solo remató a marco dos veces. Foto: Rafael Pacheco

Cuando Saprissa anunció a Wálter Centeno como entrenador mi ilusión llegó a lo más alto, estaba seguro que empezaríamos una época de muchos éxitos. Sin embargo, con el pasar de los meses ese ánimo fue bajando y bajando hasta que este miércoles prácticamente desapareció.

La eliminación ante el Impact de Montreal en la Concachampions fue la gota que derramó el vaso, ya se me acabaron los argumentos para defender a Paté y por eso desde ahora no lo haré más. Y yo era de los que lo defendía a capa y espada.

Obviamente mi apoyo a Saprissa seguirá siendo el mismo, porque la institución está por encima de cualquier figura, por más grande que sea.

Pero es que lo que pasó ante el equipo canadiense es el más claro reflejo de lo que es Saprissa hoy. Un equipo que toca, toca y toca, pero sin llegar a nada. Ese juego horizontal y hacia atrás lo único que provoca es un ataque, pero de sueño.

No sé si a otros morados les pasó, pero este partido ante Montreal me recordó montones la final que perdimos ante San Carlos. Los norteños nos metieron un gol en el juego de ida y fuimos incapaces de hacer siquiera un tanto, que era todo lo que necesitábamos, ¡era solo uno! Igualito nos pasó ante Montreal.

En ambos juegos tuvimos la bola, el control, todo... menos los goles y el fútbol se gana con anotaciones.

No sé si Paté deba irse o no, eso no me corresponde a mí, pero es claro que a como estamos jugando no vamos a ganar nada.

Digo esto, además, porque no veo ni una gota de autocrítica.

“Estamos contentos por la evolución futbolística”, aseguró Centeno después de quedar eliminado. ¡Pero por Dios! ¿Cuál evolución? Por eso el equipo no crece, porque no aceptamos errores y, por ende, no podemos mejorar.

Y para que no digan que hablo con el hígado, veamos lo que pasó ante los canadienses: tuvimos un 71% de posesión del balón, hicimos 663 pases, pero solo rematamos a marco dos veces. Montreal tuvo la misma cantidad de disparos directos con solo un 29% de posesión y con 280 pases. El fútbol es de efectividad, de goles.

En poco más de un año Paté ha sido eliminado de dos Concachampions, perdió una final y cayó en una semifinal. Por muchísimo menos echaron a Vladimir Quesada.