Marcelo Poltronieri.16 enero

Recuerdo a Erick Lonis recibir un gol desde la media cancha.

A Danny Carvajal ser la comidilla durante todo un torneo y después silenciar el Morera Soto con sus intervenciones en una final.

O a Keylor Navas incurrir en un autogol con el Real Madrid, recriminarse con cólera, levantarse y jalarse un tapadón monumental en el mismo partido para salvar la victoria sobre la hora.

Pasar de recibir silbidos cada vez que tocaba la bola, a que su nombre fuera coreado por todo el estadio Bernabéu en cuestión de minutos.

Adonis Pineda pidió el cambio, después de recibir un gol por un fallo suyo, por un choque contra César Elizondo. Foto: Rafael Pacheco
Adonis Pineda pidió el cambio, después de recibir un gol por un fallo suyo, por un choque contra César Elizondo. Foto: Rafael Pacheco

Ejemplos así hay miles. Los porteros, como no son robots, también se equivocan y cuando lo hacen, esos yerros se ven mucho más grotescos, pero lo que hace grande a un guardameta es que, pese a que falle, se levante.

Lo que me cuesta recordar, por más que haga memoria, es a un portero cometer un error y pedir cambio por una lesión inmediatamente después de encajar un gol por su culpa.

No tengo el parte médico, por ende, no tengo la certeza de si Adonis Pineda estaba lesionado o no.

Pero por lo que se vio en la repetición, ¡pucha! es un contacto que, a simple vista, no parece necesitar, ni siquiera, atención en cancha. Mucho menos salir en camilla.

Espero que esté bien y que el golpe no repercuta en su salud, pero también espero que no haya actuado solo para no tener que dar la cara. Si así lo hizo, debe ir a la grada y cuidado y no hasta a préstamo. ¡Sería imperdonable!

Aquí el problema no es que se haya equivocado porque cualquier portero falla, como les ejemplifiqué al principio, sino que no tenga el carácter y la mentalidad para levantarse y defender, como se debe, el marco de un equipo como Alajuelense.

Espero que si no hay lesión alguna, haya mano dura, porque la acción no solo dejó al equipo sin una variante que se necesitaba, sino que expuso a la institución, una vez más, al ridículo.

La Liga ya debe ir buscando un portero de jerarquía, no para sacar a alguno de los que están, sino para que llegue a meter presión y competencia en ese departamento.

Cualquier club puede tener un equipazo, pero sin un guardameta que le dé seguridad atrás, difícilmente va a trascender.