Felipe Arrieta.Hace 4 días
Esperemos que Arriola tenga sus días contados. Foto: Archivo
Esperemos que Arriola tenga sus días contados. Foto: Archivo

Hace casi un año, el 14 de setiembre del 2018, Paulo César Wanchope dejó al Cartaginés y Martín Arriola asumió el equipo, cerró esa temporada con buen suceso e ilusionó a más de uno, pero el uruguayo esa vez solo recogió los frutos de lo que sembró Chope.

Desde entonces estoy esperando que Arriola me deje callado. El torneo pasado le di la primera de muchas oportunidades, hasta agradecí que no se fuera con Gustavo Matosas a la Sele, de haber sabido lo voy a dejar en mi carro al Complejo Fedefútbol-Plycem.

Cartaginés tiene dos torneos trabajando bajo los métodos del charrúa y no le he visto crecimiento alguno, al extremo que contamos con los mismos puntos que el torneo pasado a estas alturas, sus alineaciones son predecibles y muy timoratas.

Pero lo que más me molesta es la poca autocrítica que tiene, nunca lo he visto decir que se equivocó. Cartaginés no clasificó a la ronda final el torneo pasado y no avanza en el actual torneo por culpa de los árbitros, por la cancha, por la reprogramación de partidos sin tiempo de descanso, por la mentalidad de los jugadores, por el PAC, por el calentamiento global, por lo que a usted se le ocurra, pero nunca porque planteó mal un partido.

La derrota de este jueves fue la gota que derramó el vaso, Cartaginés una vez más tenía todo para golpear la mesa y meterse en zona de clasificación, pero una vez más Arriola tuvo miedo.

Salió con una alineación cargada de hombres defensivos y se guardó al mejor hombre del equipo, Marcel Hernández, un lujo que nadie en esta situación se daría.

Al frente tenía a un verdadero estudioso del fútbol, Johnny Chaves, quien ni lerdo ni perezoso le volvió a ganar la partida, como es costumbre ya.

Yo no voy a pedir la cabeza de Arriola a estas alturas del torneo, pero sí lo invito, con mucho respeto, a que el 10 de noviembre (fecha de la última jornada regular) apague la luz al salir.