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Panameños recorren 670 km en bici para venir a ver partido contra Costa Rica

Exciclista Cristian McNish cumplió un anhelo que tenía de hace mucho rato

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Desde la provincia de Veraguas, a la mitad de Panamá, el exciclista Cristian McNish y su amigo Diego Alberto Valderrama, emprendieron lo que para muchos era una locura, pero para ellos un sueño: irse de su país hasta Costa Rica en bicicleta.

El partido de Costa Rica y Panamá en el Estadio Nacional fue la excusa perfecta para mandarse de una vez a cumplir ese viejo anhelo, porque además de llevar el ciclismo en las venas, también son muy fanáticos del fútbol, entonces estaban matando dos pájaros de un solo tiro.

Para hacer algo así, obviamente se necesita de mucha preparación y acá es donde Cristian sacó toda su experiencia como ciclista profesional para cumplir la meta a puras tejas, además de que conoce muy bien Tiquicia porque hace unos años corría en el país para diversos equipos ticos.

En sus años de ciclista compitió en Vuelta a Costa Rica, Vuelta a Higuito, Vuelta a San Carlos para equipos ticos como Globo Jaisa y Dos Pinos y demás carreras, por lo que el gusanillo de venir a rodar de nuevo en el país, lo tenía vivo.

“Esta locura nace que un día estaba con unos amigos en Panamá y mi amigo me dice que nos fuéramos a hacer algo y me dice que nos fuéramos a Costa Rica a ver a la selección. La idea nos calzó de una vez y empezamos a sumar un grupo de amigos que por diversos motivos se echaron atrás.

“Mucha gente no creía que lo íbamos a lograr, hasta que llegó el día que salimos de Panamá recorriendo un montón de kilómetros, no nos creyeron hasta que llegamos a Cartago, porque es una locura, la verdad que es una locura”, contó.

A los ciclistas les tomó casi una semana hacer todo el recorrido. Salieron de Veraguas, pasaron por Chiriquí, la frontera de Sixaola y Bocas del Toros. De ahí se fueron para Limón, Cahuita, Puerto Viejo, Turrialba y de ahí llegaron hasta el centro de Cartago.

“Desde que cruzamos la frontera hasta Cartago son más de 300 kilómetros, al final hicimos casi 670 kilómetros en total para llegar hasta nuestra base. No fue fácil, tuvimos inconvenientes, la ruta era muy dura, pero nos gustó mucho hacerlo, terminar acá en la Basílica es una sensación inexplicable”.

Hacer algo así no se trata solo de salir y nada más, con ellos venía un carro que les daba asistencia, en el que llevaban sus equipajes, pasaportes y demás, el cual en un momento hasta se les perdió por Puerto Viejo y sin celulares si quiera, tuvieron que ir a buscarlo y se encontraron hasta las horas.

El trayecto se lo fueron tirando en etapas, algunas más largas que otras. La etapa más corta fue la de la frontera entre Guabito (Panamá) y Puerto Viejo, que eran 55 kilómetros y la más larga fue entre Puerto Viejo y Turrialba, en la que se tiraron 170 km, siete horas pedaleando.

Ya en Cartago se hospedaron en el Hotel El Guarco, que les brindó el hospedaje luego de tanta breteada y sus dueños además los acompañarían a la Joya de La Sabana este jueves.

Optimistas

Si los dos hicieron semejante locura fue porque, en parte, confían en que serán los amuletos de la suerte de su selección.

“Claro que valió la pena tanto esfuerzo, es algo lindo ir a ver a la selección de uno jugar, darle ese apoyo que si nosotros pudimos venir en bicicleta desde Panamá, todo es posible. El mensaje que le quisimos mandar a la selección es ese, que si nosotros lo hicimos, ellos también pueden.

“Con un 1-0 estamos conformes, un triunfo que nos deje muy cerca del mundial y regresar a Panamá a otro nivel, ya muy satisfechos porque todas las metas se cumplieron”, agregó.

Para el regreso a su país lo harán en carro, ya que deben ponerse a trabajar y volver a la vida real. Cristhian es contratista independiente y Diego es piloto de aviones, pero ya felices de la vida.

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