Sergio Alvarado.21 septiembre, 2019
La nave en cuatro años ha vivido un cambio profundo. Foto: Rafael Pacheco
La nave en cuatro años ha vivido un cambio profundo. Foto: Rafael Pacheco

En la pura zona de los Santos, con el cerro de la Muerte bien cerquita, el Geo Tracker 1989 de Hubert Mena Araya pasa feliz de la vida, ya que no hay camino que se le resista y no le teme a ningún barrial.

Mena, un comerciante de 35 años, lleva cuatro años haciéndole mejoras a su nave en la que ha invertido ya una buena platica según nos contó, pues desea dejarla como un ajito.

El motor de Humabi es de 1600 cc. Foto: Rafael Pacheco
El motor de Humabi es de 1600 cc. Foto: Rafael Pacheco

Mena bautizó a su chuzo como Humabi y el nombre se lo puso en el parabrisas, ese es el nombre de la sociedad anónima que él administra.

–¿Cómo consiguió el carro?

Fue hace cuatro años, lo vi y en ese momento era totalmente sencillo, pero desde que lo compré fue un proyecto personal y me propuse mejorarlo, así que puse manos a la obra.

Por dentro no hay misera en comodidades. Foto: Rafael Pacheco
Por dentro no hay misera en comodidades. Foto: Rafael Pacheco

–¿Lo compró con la visión de transformarlo?

Sí, por lo que durante el proceso puedo ir haciéndole cambios. Todo lo que le he metido han sido ideas originales, porque yo me lo imagino y lo voy haciendo. No tengo un prototipo de carro, sino que depende del momento, puede pasar que veo algo en otro carro y pienso que el mío se podría ver bien con eso o tal vez no.

–¿Le ha tocado invertirle mucho en la nave?

Honestamente sí, ya hasta ha superado el valor del carro, lo invertido es mucho más de lo que me costó. Yo compré el carro como en millón doscientos. Ahora quiero meterle una suspensión nueva.

De luces la nave también anda más que sobrada. Foto: Rafael Pacheco
De luces la nave también anda más que sobrada. Foto: Rafael Pacheco

–¿Se le saca más provecho a un carro de este tipo que a uno más moderno?

Es que a los carros no se les puede decir que no sirven para nada, pero para meterlo acá, que es puro barro, montaña, caminos difíciles y para darle duro, el carro tiene que ser viejito, de lo contrario no va a aguantar cuando uno le mete la pata.

–¿Cada cuánto sale con el carro?

Dos veces por mes, porque le damos bien duro al barro, pero me gusta más andar en caminos difíciles, que se haga complicado salir, meterse en la montaña. No lo tengo para llenarlo de barro, sino más para conocer Costa Rica, las montañas, los volcanes, muchos rincones del país.

Para jalar y remolcar, la nave no tiene miseria y le da bonito. Foto: Rafael Pacheco
Para jalar y remolcar, la nave no tiene miseria y le da bonito. Foto: Rafael Pacheco

–¿Vendería el carro si alguien le llega con una oferta?

No, porque no está a la venta, aparte que no me van a pagar lo que le he invertido. Además es un proyecto y eso no se vende, porque este carro es como parte de la familia y todos le agarramos un cariño muy grande.

–¿Qué le dice su familia del carro?

Les encanta y no me dejarían venderlo, porque Humabi es como una mascota en la casa, todos tienen que ver con el carro de alguna manera y les encanta salir de paseo en el carro. Yo también tengo un automóvil, pero el consentido, con el que nos gusta salir a pasear es este.

La nave además está chaneada como un ajito. Foto: Rafael Pacheco
La nave además está chaneada como un ajito. Foto: Rafael Pacheco
¿Los carros modernos necesitan calentar antes de ponerlos en marcha?
Cuando se habla de autos modernos nos referimos a carros con sistemas electrónicos. Algunos fabricantes han desarrollado mecanismos para que no sea necesario calentar los autos y ya no tengan que esperar unos minutos para empezar a conducir. Lo cierto es que a pesar de esto, los motores de combustión interna necesitan unos minutos previos para calentar los fluidos (aceite y líquido refrigerante) y los metales, ya que así se logra la temperatura ideal de funcionamiento y se evita un desgaste prematuro.