Karol Espinoza.23 mayo
 A Pemberton le quedan seis meses de contrato con la Liga, en el equipo ya le dijeron que no lo van a renovar. Albert Marín.
A Pemberton le quedan seis meses de contrato con la Liga, en el equipo ya le dijeron que no lo van a renovar. Albert Marín.

Las despedidas no son fáciles, mucho menos cuando dan la sensación de ser injustas, como pinta será la del portero de Alajuelense Patrick Pemberton.

A sus 37 años recién cumplidos, de los cuales ha jugado los últimos 15 años con la rojinegra, el jugador supo este miércoles que los manudos no le renovarán el contrato que se le termina en diciembre.

Histórico
Según datos del estadígrafo Luis Quirós, Pemberton suma 365 juegos oficiales defendiendo la rojinegra, siendo el que más partidos ha jugado. Alejandro González lo hizo en 315 mejengas.

Pero el golpe no se quedó ahí, ya que el gerente deportivo manudo, Agustín Lleida, le informó que no le pondrán trabas si desea irse antes para otro equipo o rescindir el contrato.

Ante todo esto, este jueves llamamos a Pemberton para saber qué piensa de todo y, amablemente, dijo que de momento prefiere no hablar.

El que sí nos habló fue Alejandro González, segundo portero con más juegos en la historia de Alajuelense, el cual piensa que esto es normal porque hasta equipos como el Real Madrid ya ven raro a un jugador de 32 años y buscan renovarlo.

En su caso, tuvo la suerte de que nadie le mostró la puerta de salida, sino que él decidió cuando el momento de decir adiós.

Pemberton debutó con Alajuelense en el año 2004. Alejandro Gamboa.
Pemberton debutó con Alajuelense en el año 2004. Alejandro Gamboa.

González desconoce el fondo sobre el tema de Pemberton, pero sí cree que un arquero, de 37 años, es muy difícil que se mantenga en un equipo porque los clubes se renuevan y eso ocurre en todo el mundo.

Alejandro asegura que en el fútbol no importa lo que se haya hecho por un club, porque a los tres meses de retirado ya nadie se acuerda del jugador.

“Es normal en los equipos cambiar, es lo que puedo opinar”, dijo el exportero Alejandro González.

“Yo me retiré solo, a mí nadie me echó. Por ejemplo, yo sabía que a los 35 años había que buscar qué hacer. Yo le avisé a la Liga dos años antes que me retiraba y más bien me dijeron que me quedara un año más. Ellos ya tenían a Paul Mayorga que venía para arriba, luego llegó Alexis Rojas y no pasó nada”, dijo el exjugador, quien hace cinco años disfruta de su pensión tras laborar en Punto Rojo.

González asegura que tampoco se puede ser eterno en ninguna parte y solo Patrick puede decir si la forma en la que se está manejando su tema, por parte de la directiva, es correcto o no.

Sobre las críticas de un sector de la afición manuda que hace rato pide la salida del arquero, don Alejandro recordó que cuando las cosas salen bien el jugador es el ídolo, pero cuando no salen es el villano.

Además de la renovación de Patrick, en la Liga han anunciado la salida de jugadores como Porfirio López y Daniel Villegas. Albert Marín.
Además de la renovación de Patrick, en la Liga han anunciado la salida de jugadores como Porfirio López y Daniel Villegas. Albert Marín.

“No hay que sorprenderse, en el fútbol le ha pasado a mucha gente. La afición es la que menos manda y entiendo al gerente deportivo porque debe tener un plan de renovación”, insistió González.

En cuanto al legado de Pemberton, portero con más partidos jugados con la rojinegra, González fue claro al mencionar que él conoce jugadores que hicieron grandes cosas por los equipos y que después son olvidados.

“Todos los futbolistas son ídolos de barro, cuando andan bien, los tiran para arriba y cuando están mal, nadie se acuerda de ellos, por eso hay que saber prepararse para el retiro, tener un oficio, ponerse un negocio”, añadió el exmanudo.

Para terminar, González recordó que él se quedó fuera del Mundial de Italia 90 porque le pidió dos horas libres al técnico Bora Milutinvic para hacer un trabajo, pero éste le respondió que necesitaba jugadores profesionales y Alejandro le contestó que él era semiprofesional, ya que jugaba y tenía un empleo. Eso bastó para quedarse sin ir a Italia.