Marco Antonio Camacho Moreno es todo un apasionado de los autos clásicos, por lo que cuando obtuvo, hace 17 años un Toyota Corolla de 1971, lo ha mantenido como un ajito que lo cuida como a la niña de sus ojos.
Este carnicero, de 43 años, anda feliz de la vida junto a Pepe, como bautizó a su carrito, el cual lo acompaña adonde quiere que va con ese tono perlado anaranjado inconfundible.
Sacarlo a la calle junto a su familia, sus hijas, su nieta y su esposa, es una de las cosas que más disfruta y por las que no se cambia por nadie.
Hace dos años Camacho le metió una chaneadita general al vehículo para cambiarle algunas cosas y ahora ya lo tiene de lujo.
Marco restauró por completo su Toyota Corolla de 1971
“Se restauró por completo en un taller ubicado en San Andrés de León Cortés por un amigo llamado Michael Castillo Bonilla del taller MCB. Duró más o menos unos ocho meses trabajándolo y ya lo tenemos de vuelta en casa”, comentó.
Marco obtuvo el carro pasados sus 25 años y fue apenas el cuarto dueño del chuzo y curiosamente conocía a los otros, por lo que siempre tuvo ubicado por dónde andaba la nave desde antes que la comprara.
“El carro lo sacó de agencia mi primo hermano Juan Carlos Camacho, luego el segundo dueño fue un señor que le dicen Ququi, en Aserrí y el tercero fue Pablo Gómez, del taller PG, era mi mejor amigo y se lo compró a Ququi, porque era su ayudante mecánico y Pablo luego me lo vendió a mí.
“Yo conozco cada pieza, tornillo, cada detalle de mi famoso Pepe, porque en los clubes de autos antiguos es muy famoso por ese nombre, es un nombre que se me ocurrió cuando lo compré y así se quedó”, comentó.
Pepe se convirtió en una herencia familiar
El llevar a Pepe de nuevo a su familia, es algo que generó mucha ilusión en todos cuando se enteraron que lo había comprado.
“Fue una coincidencia bonita, porque ese carro lo sacó de herencia mi primo Juan Carlos, que en paz descanse, pero yo lo tendré hasta que Dios me preste vida, porque en mis planes no está venderlo, más bien que siga como una herencia en la familia.
“En la familia se alegraron mucho que haya comprado el carro, verlo otra vez en la familia, fue hasta recordar a Juan Carlos. Yo ya soy abuelo, tengo una nietita de un año y dos meses, así como mis hijas, que ellas lo disfruten para cuando ya no esté”, comentó.
El Toyota Corolla ha recorrido casi todo Costa Rica
Camacho ha paseado por casi todo el país con este chuzo, por lo que además ha ido creando muchos recuerdos con su familia, la mejor forma de generar ese vínculo y amor que quieren generar por el carrito.
“Ese carro te lleva a cualquier parte del país, está bien cuidado, a veces hacen paseos al Puerto a Quepos, San Carlos, te puedo decir que ha estado en todo el país. Yo los fines también trabajo y para calentarlo lo traigo acá al negocio, lo uso esos días y los días libres, cuando tengo chance lo llevo a exhibiciones”, destacó.
Si anda por San Rafael Arriba de Desamparados o en la Fila de Aserrí, adonde Camacho tiene la carnicería, pele el ojo, que podría ver a esta joyita por la calle.





