Sergio Alvarado.12 abril
Noelia disfruta muchísimo la cocina y la repostería la conquistó. Foto: Cortesía Noelia Bermúdez.
Noelia disfruta muchísimo la cocina y la repostería la conquistó. Foto: Cortesía Noelia Bermúdez.

El destino trabaja a veces de maneras misteriosas y en muchas ocasiones se anticipa a acontecimientos a los que no le encontramos explicación en el momento.

Un caso de estos es el de la portera costarricense Noelia Bermúdez, quien el 5 de octubre del 2018 sufrió una fractura en el brazo izquierdo en medio de un partido.

En una jugada de esas llamaas “sin gracia” en un juego contra la selección de Cuba, en el premundial rumbo a Francia 2019, la arquera cayó mal, con el peso del cuerpo sobre el brazo y se lo partió casi a la mitad.

Debieron llevarla de inmediato para un hospital en Texas, Estados Unidos, donde fue operada casi de inmediato.

Eso la dejó fuera de las canchas durante seis meses.

La carrera de pastelería en la que se había inscrito apenas un mes antes de ir al torneo en Estados Unidos acabó siendo una importante válvula de escape para distraerse ante lo que ha sido el golpe más duro de su carrera como futbolista. Además descubrió que tenía una sabrosa y dulce pasión.

Ante la tristeza que sentía por no poder jugar fútbol, Noelia evitaba ver partidos y leer noticias para no pensar tanto en la lesión.

Así quedó el brazo de Noelia Bermúdez cuando sufrió la fisura y fractura. Foto: Cortesía de Noelia Bermúdez
Así quedó el brazo de Noelia Bermúdez cuando sufrió la fisura y fractura. Foto: Cortesía de Noelia Bermúdez

“Aparte de mi recuperación y los entrenamientos que hacía todos los días después de la lesión, estudio gastronomía y pastelería, entonces ocupé mi tiempo en eso. También soy entrenadora de porteros en la academia del Barcelona en Costa Rica, paso muy ocupada, si uno tiene mucho tiempo libre la cabeza jode un poco más”, explicó la valiente arquera.

Noelia tiene 24 años y le quedan muchos más en el fútbol.

El sábado pasado recibió el alta deportiva y ya puede entrenarse de lleno con el Saprissa femenino, club al que regresó después de su paso por el fútbol español.

Pero ahora tiene claro que a la pastelería se podría dedicar perfectamente. Le encanta.

“Cocinar siempre me ha llamado mucho la atención. Desde que salí de mi casa, hace siete años, es algo que me tocó aprender, pero me ha gustado cada vez más.

"Estando en España, el año pasado cuando ya decidí que me iba a quedar acá en el país una vez que acabara contrato con el Valencia, tenía claro que lo que quería estudiar era pastelería. Casualmente me matriculé en setiembre”, comentó.

La portera estudia en el Instituto O’ Sullivan y afirma que ha hecho todo tipo recetas.

“La verdad es que hemos hecho muchas cosas, es todo un mundo y una vez que se está ahí adentro y empieza a conocer se va enamorando de todo. Fuera de las canchas y del fútbol me veo dedicándome a esto. Hace seis días y siete meses me metí a esto y son dos pasiones que tengo totalmente distintas, pero ambas me encantan”, dijo.

En el medio hay personas de las que no se puede olvidar porque la ayudaron muchísimo en su recuperación.

Están sus padres –Walter y Vilma–, su sobrinito Julián (de dos años) y su fisioterapeuta Ana Sarai Miranda, quien además le hizo de amiga, psicóloga y consejera en este proceso de recuperación.

Levantarse de una quebradura de brazo para una portera no es fácil. Puso a prueba la fe de Noelia cuando estaba a las puertas de pelear por la clasificación al que pudo haber sido su primer mundial mayor, ilusión que se fue en segundos... pero tuvo una dulce recompensa.