Karol Espinoza.15 enero
Adonis salió tarde en el segundo tanto generaleño. Foto: Rafael Pacheco
Adonis salió tarde en el segundo tanto generaleño. Foto: Rafael Pacheco

El León todavía tiene abierta la herida por haber perdido la final ante Herediano en diciembre y Adonis Pineda le echó sal y revivió el dolor de la afición rojinegra.

El portero manudo volvió a fallar esta noche en la victoria 3-1 ante Pérez Zeledón como lo hizo en uno de los capítulos más dolorosos de la historia Alajuelense y falló en dos de los tres tantos generaleños.

Antes de eso, el guanacasteco poco hizo en el penal cobrado por Keylor Soto y que le dio el empate a uno a los Guerreros del Sur, pero no podemos ser tan ingratos, un penal bien cobrado nadie lo para.

De hecho, hay quienes creen que la mala suerte no quiere dejar el cuerpo del León, pues aunque Alajuelense dominó el juego y pegó bolas en los palos, como en la final, está claro que no tener un portero de jerarquía y la falta de efectividad de jugadores como Marcos Ureña, se paga carísimo.

Unido a eso, hay cosas que no se entienden, por ejemplo, apenas en la segunda fecha del Clausura 2020, el técnico Andrés Carevic empezó a cambiar el equipo, como hizo el torneo pasado durante 22 fechas, y esta vez vimos como titular a Cristopher Meneses, José Miguel Cubero, Barlon Sequeira, Junior Díaz y Luis Sequeira, ninguno fue titular el domingo ante Limón.

Mientras en banca quedaron Adolfo Machado y Allen Guevara.

Alajuelense empezó dominando; sin embargo, si en la final pasada le pesó la falta de efectividad, esta vez pasó lo mismo.

A los cuatro minutos de juego, Ureña se comió una clara al recibir un pase de Jonathan Moya, quedar solo ante el arquero generaleño, cruzar la bola y mandarla por fuera, en una jugada que nadie podía creer que se la comiera.

Pineda salió lesionado luego del tercer gol. Foto: Rafael Pacheco
Pineda salió lesionado luego del tercer gol. Foto: Rafael Pacheco

La Liga dominaba ante un equipo de los Guerreros del Sur que no se encontraba en el campo pero le alcanzaba, al menos, para mantener el marcador en cero.

Como los generaleños intentaban frenar las llegadas al área de los rojinegros, tendían a cometer mucha falta y así consiguió Alajuelense abrir el marcador.

Sucedió al minuto 23, cuando Junior Díaz consiguió el primer pepino de la noche al cabecear un tiro libre de Bernald Alfaro, el defensor saltó sin marca y anidó el balón en el marco para alegría manuda.

Este fue el primer gol de Díaz vestido con los colores rojo y negro, equipo al que llegó el torneo pasado.

No obstante, la alegría manuda duró poco, pues al minuto 33, Kenner Gutiérrez le cometió un penal claro a Anthony Mata.

Era la oportunidad perfecta de Adonis para ganarse de nuevo la confianza de los manudos, pero los penales no son el fuerto de Pineda.

Keylor Soto cobró la pena máxima al minuto 34, lanzando la pecosa al lado derecho de un Adonis que se tiró al lado contrario.

Para Pérez Zeledón , el empate era un gran negocio porque lo consiguió en su primera llegada clara y borró el mal juego de un equipo que no había mostrado mucho hasta ese momento.

Mientras para Alajuelense era una mala noticia, ya que dominaba el juego y pegaba bolas en los postes, pero no tener efectividad frente al marco del novato portero sureño Guido Jiménez, les pasaba factura.

Alajuelense no bajó los brazos y otra vez, al minuto 43, Moya mandó un remate que pegó en el horizontal. Aquello parecía dejavú de la final en diciembre.

Complemento de pesadilla

En el arranque del segundo tiempo, no hubo que esperar mucho para ver otro gol, esta vez de los locales.

La jugada se dio al minuto 48, inició en un tiro libre de José Sánchez, la bola llegó al área, la tocó con la pierna derecha Anthony Mata, el muchacho engañó a Moya y ante la salida tardía de Pineda, remató de zurda para el 2 a 1. ¡Qué golazo!

La cara de molestia de Carevic, como diciendo que no podía ser que eso estuviera pasando, era la de los manudos que parecen evitar ilusionarse con el equipo luego del zopapo de diciembre anterior y de resultados como este.

Otra vez Moya pegó una bola en el horizontal, al minuto 54, demostrando que la mala suerte sigue vestida de rojinegra y ni hablar al minuto 60 en la salida de Pineda que significó el 3-1.

El arquero quiso despejar un tiro libre; sin embargo, no pudo dejarse la bola, mucho menos tocar de puños el balón.

César Elizondo ganó de cabeza el esférico y este le quedó a Soto para empujar, también de cabeza, y poner el tercero de la noche.

En la jugada, el arquero guanacasteco pidió el cambio después de chocar con Elizondo y su lugar lo tomó Mauricio Vargas.

Hubo una falta de Jhamir Ordain sobre Lassiter que los rojinegros consideraron penal, pero el central Christian Rodríguez no lo vio así.

El triunfo de Pérez Zeledón revivió el fantasma manudo Foto: Rafael Pacheco
El triunfo de Pérez Zeledón revivió el fantasma manudo Foto: Rafael Pacheco