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Saprissa lo hizo otra vez, es un Monstruo en semifinales

Los morados golearon al Herediano 3 a 0 y quedaron a un paso de la final

Eso que tiene Saprissa en las fases finales de los torneos se puede llamar de muchas formas: ADN ganador, casta de campeón, orgullo, jerarquía, poderío, monstruosidad...

Llámelo de la forma que quiera, lo cierto del caso es que el Monstruo, llegando de cuarto, de panzazo a semifinales, se volvió a topar con el primero de la general, el equipo más constante y el que llegaba con apenas dos goles recibidos en doce partidos, y ni se despeinó, tal ves solo sufrió un poquillo en los primeros 8 minutos.

Saprissa ganó 3 a 0 y va con una gran ventaja a una cancha donde el Team se ha sentido bien, cierto, pero que no pesa como el Rosabal Cordero. Menuda tarea tendrán los “Jeuastin boys” para intentar sacar la serie en el Colleya Fonseca.

Al iniciar el juego, Herediano jugaba y lo hacía bien. En esos primeros 8 minutos, se acercó a la cabaña morada con un tiro libre de Yendrick Ruiz, que desvió la barrera, y con un remate que pasó cerca de José Guillermo Ortiz.

El dominio florense no extrañaba a nadie, hasta que ocurrió eso que tiene Saprissa, una situación que quebró el juego. Un fallo de Juan Miguel Basulto, al pifiar la pelota y enviarla al córner, terminó en el primer gol morado.

Marvin Angulo fue a cobrar. La mandó al área, donde a los porteros pequeños les cuesta, el Team descuidó a Orlando SInclair y este le pegó un frentazo al ángulo para abrir la cuenta al 8′. Un tiro, un gol. Ya el partido no sería igual.

Allí cambió todo. Ese ADN morado, el ganador, el que asusta y mete miedo a los rivales, se agigantó. El Monstruo no necesitó jugar bien ni bonito. Solo se acomodó en el terreno para hacer valer su ventaja y lo demás fue llegando por su peso.

Después llegó la extraña jugada de David Guzmán, un supuesto codazo de Gerson Torres, que generó un descontrol en todos, pero el Team, queriendo sacar la cabecita del mar en el que estaba metido, terminó hundiéndose. Un descontrol de esos favorece al que lleva la ventaja, que además estaba en casa y que, por si fuera poco, tiene ese poderío muy particular en semifinales.

A muchos les pasó por la mente la semifinal del torneo pasado, donde Saprissa golpeó y le favorecieron una serie de circunstancias, sobre todo cuando le mostraron la roja a Torres. Luego, el “VAR solapado”, revertió la expulsión, una decisión que salvó de una injusticia al florense. El golpe sí existió, pero no fue intencional.

El cuadro de Jeaustin Campos no volvió a ser el mismo de los primeros 8 minutos, cuando Torres, Ruiz y Ortiz en buena sintonía tuvieron buenas asociaciones. Ya no era cuestión de querer, era de poder y Saprissa no lo dejó.

Más bien la “S” aumentó la cuenta en una subida de Wálter Cortés al minuto 37, por la izquierda. El lateral centró pasado, Keysher Fuller despejó a como pudo (se me hace injusto vincular la palabra despeje con error, pues lo hizo a como pudo) y le quedó a Jimmy Marín, a boca de jarro. ¡Pum! Al fondo. 2 a 0. El primer tiempo se tiñó de morado.

Herediano decepcionó, pues ni siquiera incidió el factor emocional, como en la semifinal pasada entre Alajuelense y Saprissa, simplemente no tuvo respuesta ante los goles. Fue superado por el Monstruo, con el oficio de sus jugadores y, valga resaltar, con Mariano Torres, el mejor morado, en las gradas por lesión.

Sin gol visita. En el complemento, Campos sacó a Gerson, colapsado por su expulsión fantasma. Fue un buen movimiento de Jeaustin pues si el juego se le podía ir por un bache emocional, era por Gerson por donde se podía desencadenarse.

Los florenses lucharon en el complemento. Abrieron los costados, agrandaron la cancha. Pero Saprissa cerró filas, juntó los bloques y buscó el contragolpe, pues mantener la valla en cero significa una ventaja valiosa en esta serie de ida y vuelta, pues el gol visita vale doble en caso de empate.

El Monstruo tuvo el tercero en un contragolpe, con Carlos Villegas que se fue por un costado, se la pasó a Sinclair y este quiso dársela a Angulo, pero la defensa del Team se recompuso y despejó.

Pero Saprissa siguió en lo suyo y fue por más cuando hizo ingresar a Ariel Rodríguez y a Jossimar Pemberton, mientras que el Team no tenía profundidad al ataque. El equipo se quedó en intentos, en algunas aproximaciones por los costados y centros al área pero, sin ningún tipo de peligro para los locales. La gran planilla del Team se quedó cortísima en Tibás.

Y más bien, al 90′, Pemberton metió el tercero en una gran jugada. Marín desbordó por la derecha, Ariel hizo la pantalla y el delantero la clavó al fondo de las redes. Fiesta morada y de las bravas.

El juego nunca despegó. Fue malo, cortado, aburrido, pero tuvo esa magia morada, el ADN ganador que basta con que se suelte por unos minutos para hacer daño y el Monstruo lo hizo del minuto 9 al 45.

El resto pasó sin pena ni gloria.