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Saprissa vuelve a sacar todos sus fantasmas gracias al papá que tiene en Cartago

Saprissa volvió a perder con Cartaginés y se le pegaron en el primer lugar de la tabla de posiciones

Cartaginés vs. Saprissa
Saprissa volvió a sufrir otro gran colerón en Cartago. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Es una lástima que el Tribunal Supremo de Elecciones ya no permita consultar los hijos de alguien, pues sería muy útil para verificar si el Cartaginés es el paṕá de Saprissa, a quien tiene totalmente de hijo en el Fello Meza.

Los brumosos derrotaron al Monstruo una vez más este semestre, esta vez por 1-0 para igualarlo en 24 puntos en la cima del torneo, la que sigue siendo morada solo por los goles de diferencia, pero de nuevo están ahí a la par.

Los morados llegaron a Cartago con la opción de casi amarrar el primer lugar, ya que si ganaban le sacarían seis puntos al segundo lugar a falta de seis fechas para acabar la fase regular.

Esa condición curiosamente dejaba más nerviosos que tranquilos a muchos saprissistas, que saben lo que tienen, ya que en este tipo de partidos a su equipo se salen las costuras. Por eso la goleada ante Sporting no decía mucho.

Los tibaseños llevaban tres derrotas en este certamen, todas en cancha sintética, pero en esta ocasión en la linda gramilla del Fello Meza no había nada que excursarse, salvo en la capacidad de ambos equipos.

Cartaginés vs. Saprissa
Cartaginés demostró de nuevo que le tiene la medida puesta a Saprissa. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

No faltó la polémica, eso sí, la cual apareció muy temprano en la soleada mañana, apenas a los 16 minutos por un penal que no se marcó.

Una barrida del mexicano Luis Olivas sobre el lateral tibaseño Gerald Taylor debió sancionarse para ir al manchón blanco, según el criterio de Henry Bejarano, analista arbitral de La Teja.

Para el exréferi, el árbitro Juan Gabriel Calderón y sus compañeros del VAR se equivocaron, dado que para él hay un contacto que es claro.

Si no pitó, no pitó, había que darle la vuelta y el partido lucía parejo, aunque sin profundidad de parte de ningún equipo, tanto que el marcador se abrió sin necesidad de hacer un remate a marco, por más raro que suene.

El partido se estaba calentando más de la cuenta y no hablamos del sol, sino de la manera cómo se le estaba entrando al balón, con mucha dureza, reclamos, empujones y juego muy físico iba y venía.

Uno podía sentir en el ambiente que iba a pasar algo y así fue, cuando a los 34 minutos Gerson Torres se expulsó.

El volante morado se le paró en el tobillo a Gianmauro Morera, una jugada fea, grosera, que no podía tener otra determinación más que roja.

Con uno más, los locales se acomodaron mejor y abrieron el marcador cuando se acercaba el cierre del primer tiempo, a los 43, en una jugada que si bien acabó como autogol, el gran protagonista fue Claudio Montero.

El pequeño volante fue el gran protagonista del tanto brumoso, entró por la derecha al área, se quitó dos marcas, filtró un balón, José Luis Quirós la puso al centro del área, devolvieron la bola, le volvió a quedar a Claudio, este tiró y el balón dio en Sebastián Acuña para irse al fondo, en una jugada bastante enredada.

La cara del volante morado fue más que elocuente, el grito de furia contradijo al que hizo de gol el jueves ante Sporting, duelo en el que fue figura, ahora le tocó la mala.

En el segundo tiempo los morados apostaron por tener el balón, sin embargo, el de las jugadas de peligro eran los locales, tanto así que a los 54 hiceron el 2-0, pero al Tepa le anularon el gol por una finita posición prohibida.

El guion era claro, muy parecido al de otros juegos morados, tiene el balón, no concreta y luego el rival lo mete en problemas. Este semestre los blanquiazules sin necesidad de pasarles por encima les sacó los partidos con efectividad como sello.

La tuvo Joaquin Alonso Hernández, la tuvo Giancarlo Castro, quien de tiro libre casi hace el segundo, en un remate que Abraham Madriz dejó cortísimo, el rebote le quedó a Randall Cordero, a quien le faltó un toque de rapidez para definir y le dio chance al arquero a que se recuperara.

El final del ṕartido fue con un Monstruo volcado totalmente al ataque, pero con toda una prueba a la paciencia morada, fallando goles cantados frente al marco, como la que dejó ir Bancy Hernández a los 87, que fue insólito, solo, solo.

Saprissa otra vez se enredó en sus propios mecates ante un rival que lo tiene de hijo en el Fello, porque lo de Cartaginés ya empieza a oler a paternidad.

Sergio Alvarado

Sergio Alvarado

Periodista de La Teja, especializado en deportes. Graduado de la Universidad Internacional de las Américas.