Sergio Alvarado.19 enero
Esteban Alvarado sigue siendo una muralla que a la Liga le cuesta penetrar. Fotografía José Cordero
Esteban Alvarado sigue siendo una muralla que a la Liga le cuesta penetrar. Fotografía José Cordero

La espinita que tiene Alajuelense metida contra el Herediano se hundió aún más este domingo, luego de que los florenses se llevaran dos puntos del Morera Soto tras igualar 0-0.

Vamos 19 de enero y las cosas no han cambiado mucho respecto al año pasado: la Liga sigue pecando en grande en definición, sin encontrar mucha claridad en su juego, el Team cerrando los espacios y Esteban Alvarado como una muralla.

La mejenga de este domingo, bien, bien, usted puede meterla en las series que jugaron en diciembre, porque tenía ingredientes como la desesperación y frustración eriza frente a un rival que lo tiene muy bien medido.

José Giacone ya puede trabajar como domador de leones, mientras que a Andrés Carevic parece que cada vez le cuesta más descifrar a su colega, al menos en la fase defensiva, porque en su área, los manudos sufrieron poco, por no decir nada.

Una vez más, el pecado es la definición, porque su equipo genera opciones, pero al finalizarlas se van a cualquier parte.

Los remates terminan a los lados de las porterías, en las gradas, en los postes o en las manos del arquero rival, unos porque son tiritititos y en otros porque Esteban cada vez que entra al Morera se inspira casi que al nivel de modo leyenda.

Marco Ureña, que jugó todo el partido y fue el que más remate hizo en el partido (6) es el reflejo de lo que venimos hablando.

Marco Ureña pegó seis remates a marco, pero en ninguno pudo derrotar a Esteban. Fotografía José Cordero
Marco Ureña pegó seis remates a marco, pero en ninguno pudo derrotar a Esteban. Fotografía José Cordero

En el primer tiempo, el acosteño tuvo tres remates, el primero casi la estalla contra Alvarado a los nueve minutos, el segundo al 17 la pegó desviadísimo, el tercero otro tirito al 26 y el cuarto la pegó al palo derecho izquierdo, al 29.

Después de cada una de esas opciones, la ansiedad y el desespero iban en aumento, Ureña, al igual que los aficionados, se agarraba la cara como buscando explicaciones, gestos de debilidad que van fortaleciendo más y más a Esteban.

Es decir, la Liga sí generaba opciones, si llegaba al marco, pero la dificultad por anotar es algo bárbaro para los erizos y súmele doble puntaje si tienen los colores rojiamarillos al frente.

Hasta el final del primer tiempo, la función del Herediano era esperar al rival, pues no generó una sola opción para al menos medir cómo venía Mauricio Vargas, titular luego de la polémica lesión y semana de Adonis Pineda.

Mauricio Vargas tuvo solo quince minutos de exigencia este domingo. Fotografía José Cordero
Mauricio Vargas tuvo solo quince minutos de exigencia este domingo. Fotografía José Cordero
Esteban el grande

Para el segundo tiempo el partido no cambió mucho, la Liga seguía pulseando algo y por lo menos la mayoría de sus remates ya iban a marco, pero como en diciembre, se topó con Esteban Alvarado una y otra vez.

Para muestra un botón, en cuatro minutos, del 68 al 71, el siquerreño arrebató de nuevo los gritos de gol a cuanto manudo se le atravesara. El primero en esa tanda fue Ureña con un remate al primer palo.

Después se le vino Jonathan Moya, la mandó al palo largo y cuan largo es, el siquirreño se estiró y logró desviar el remate, luego de lo que había sido un mal saque suyo.

La tapada a Moya generó un tiro de esquina que acabó en los pies de Adolfo Machado, quien con un remate de seguido, casi a quemarropa, probó de nuevo a Esteban, pero en esta ocasión prensó la pecosa con las piernas y alejó el peligro.

Una vez más la figura en el Morera Soto fue Alvarado, algo que se le está haciendo costumbre.

¿Y qué pasaba con Mauricio Vargas? Pues si no lo mencionamos es porque hasta entonces, no tuvo brete.

Fue hasta los 75 minutos que recibió el primer remate del partido, cuando el Team se pellizcó un poquito, pero el tiro de Keisher Fuller fue muy debilito.

En ese cierre de partido, fue cuando el gringo pudo demostrar que llegó a jugar y mostró seguridad en un par de salidas con puños y hasta sacó de barrida, a los 93, la que pudo haber sido el tardío gol del Team.

Quién sabe qué pasará en la portería de la Liga para el próximo partido, si Vargas tendrá la oportunidad de mostrarse de verdad, o si Pineda se recuperará en lo físico y anímico para regresar.