Alajuelense recuperó la paz, la confianza y el camino que se le exige al campeón, tras derrotar 3-1 este martes a Guadalupe, en el que sin duda fue su mejor juego del torneo.
La Liga se encontró en suelo josefino el partido que tanto estaba buscando, uno con contundencia, con opciones claras a marco, moviendo bien el balón y en el que sus figuras encontraron la confianza necesaria.
Gol tempranero y golpe de autoridad
El encuentro se abrió muy rápido. Apenas a los tres minutos el León abrió el marcador con el primer tanto de Ángel Zaldívar en Costa Rica, en el momento justo para evitar cualquier insinuación o queja y, más bien, mostrar que es una ficha con olfato de gol.
Ante el cuadro de la rosa, el azteca tuvo una noche especial. Hizo un “triplete”: metió dos a favor y uno en contra. El autogol fue tal vez el único lunar en un partido que le estaba saliendo redondo.
Zaldívar empieza a pagar la confianza
El “Inge” anotó en la primera jugada que le quedó, aprovechándose de una bola que cayó en el área pequeña para definir ante el cuadro josefino.
Celso Borges cobró un tiro de esquina más abajo del punto de penal, Santiago van der Putten pivoteó con un buen cabezazo y la pelota cayó al primer palo, donde estaba Ángel para cerrar la jugada pese a la marca.
Zaldívar se dio media vuelta y definió de zurda, en el que es su tercer partido con los erizos y el segundo como titular.
Guadalupe lo intentó, pero la diferencia está en la efectividad
El gol ayudó a calmar a un rival que entró muy voluntarioso y sin miedo de enfrentarse al campeón nacional, algo que incluso reflejaron los números al finalizar el primer tiempo.
Guadalupe terminó la etapa inicial con más remates directos (7-5), pero la diferencia estuvo en la definición, el tino a marco y las buenas intervenciones de Washington Ortega.
El equipo de Mauricio Wright no se hizo menos tras el golpe y mantuvo su intención de ir al frente. Marvin Angulo, Joao Maleck y Elían Morales tuvieron opciones claras.
Alejandro Bran se viste de crack
La frustración se sentía el doble cuando en un lado lo intentaban una y otra vez y en el otro la Liga volvió a castigar, esta vez con una definición de Alejandro Bran que destiló calidad.
Aarón Salazar cobró un saque de banda desde el costado derecho, la zaga de Guadalupe rechazó, Ronaldo Cisneros pescó el rebote y logró bajar la pelota para dejársela a Bran frente a un mar de piernas en las afueras del área.
Allí Bran se puso traje de crack con dos amagues: primero se quitó a Elían Morales y luego dejó pasar en falso a William Quirós con su barrida, antes de clavar la pelota a una esquina, imposible para el estirón de Yussef Delgado al minuto 24.
La táctica fija termina de sentenciar el partido
Por sorprendente que pareciera, el espíritu josefino no se caía con los golpes y seguía insistiendo, pero las diferencias eran muy notorias en la efectividad, ese detalle vital que marca partidos.
El 3-0 llegó otra vez desde la táctica fija. Ronald Matarrita cobró un tiro de esquina desde la izquierda, la mandó al área, Van der Putten la ganó arriba y la envió a marco. Nuevamente, en la trayectoria, apareció Ángel Zaldívar para empujarla con la derecha.
Era un resultado pesado para Guadalupe, no injusto, porque la Liga también trabajó mucho para construirlo, pero el fútbol es un juego que no premia solo la valentía, sino la capacidad de concretar.
Un llamado de atención para Guadalupe
Por duro que suene, los de la rosa podrían verse comprometidos en la lucha por no descender jugando así, por lo que partidos como este deben dejar enseñanzas claras para un club en su posición.
El fútbol al menos les dio algo en el cierre de la inicial: el gol del descuento en tiempo de reposición. Un tiro libre de Angulo terminó en el área y, tras un enredo entre Guillermo Villalobos y Zaldívar, el azteca terminó marcando su primer autogol en Tiquicia.
Machillo administra y Pilone debuta
En el segundo tiempo, Óscar “Machillo” Ramírez hizo algo en lo que es especialista: manejar el partido, administrar una ventaja cómoda y evitar riesgos innecesarios, por lo que el ritmo fue más bajo y el trámite, controlado.
Malcom Pilone tuvo su debut con la Liga, jugando cerca de media hora, en una noche en la que el León dio la respuesta y recuperó la solidez que muchos le venían pidiendo.
