Al decir que una moto tiene 44 años, muchos pensarán que es una máquina vieja; sin embargo, al verla, percatarse de su estado y conocer su historia, uno se da cuenta de que en realidad es una moto muy especial y que parece recién salida de la fábrica.
Don Federico Ugalde Castro es el orgulloso dueño de una Suzuki GSX 1000 de 1982, una joya de la que había muy pocas en el país y, en este momento, su propietario desconoce si es la única que queda en Costa Rica.
Alma japonesa con concepto alemán
Este modelo tiene una singularidad que la distingue de muchas de la marca, porque pese a ser japonesa, tiene alma alemana al ser diseñada y creada, en su concepto, en Alemania; por lo que cuenta con lo mejor de dos mundos.
La otra parte que la hace tan especial es que, en el 2021, se la regaló su antiguo dueño, quien luego de enfermar y ya no poder usarla más, se la entregó a Ugalde antes de fallecer, al darse cuenta de que este realmente la valoraría.
“Esta es una moto que se compró en California (Estados Unidos) en 1982, por parte de un amigo mío, un costarricense que vivía allá y que se llamaba Ernesto Pérez. Era lo más nuevo en el momento, venía saliendo del mercado, la sacó de agencia.
“Un detalle es que don Ernesto tuvo la moto por muchos años, pero con muy poco uso allá en California. La sacaba como fines de semana nada más. Como quince años después la trajo a Costa Rica y acá tampoco la usaban mucho”, recordó.
17 años detenida, pero nunca olvidada
Cuando este vecino de Alajuela recibió la moto, tuvo que ponerse a trabajar en ella para sacarla adelante, porque había estado sin uso por muchos años, al punto que nos dijo que tuvo que pagarle 17 placas atrasadas.
“Él quería mucho a la moto y, aun en silla de ruedas, la limpiaba y la arrancaba siempre para mantenerle bien el motor; tenía muy poco kilometraje después de tantos años. Cuando llegó a mis manos apenas tenía 19 mil millas (poco más de 30.500 kilómetros) y, pese a todo, estaba muy conservada”, explicó.
“Para ponerla a punto yo la desarmé y la restauré por completo; todo: el sistema eléctrico, pintura, suspensiones, frenos y motor. Es una moto que estuvo parada 17 años, pero la ventaja es que la arrancaba y, con eso, entonces nunca se quedó varada del todo”, explicó.
Un modelo raro, codiciado y con historia mundial
Por todo ese significado e historia, Ugalde es muy claro que nunca la vendería, porque más bien entre el gremio de los motociclistas saben que tiene un modelo que es realmente raro y muy apreciado.
“Yo tengo 54 años y ando en moto desde los 14; desde siempre he andado con moto grande y son las que toda una vida me han gustado. He tenido muchas motos a lo largo de la vida y esta ha sido de las favoritas”, confesó.
“Don Ernesto, que era un conocedor, la compró porque sabía que era un modelo muy especial. Cuando salió fue designada como la moto más rápida del mundo, pues fue creada para competencias y yo desde que la vi, me enganché de ella”, contó.
Un dato curioso es que a esta moto le pusieron un motor mil porque para competir es la máxima cilindrada permitida, entonces tuvieron que hacer esa adaptación, pues también tienen una versión 1100.
Una restauración mundial para devolverla a la vida
De esta manera, Ugalde regresó a la vida a todo un clásico que hoy revive sus años mozos.
“Para la reconstrucción se duraron casi dos años, para ir consiguiendo todo en diversos lugares del mundo y traerle todo original. Hay piezas que se trajeron de Estados Unidos, Alemania y Australia.
“Está totalmente original, es como verla de la agencia cuando salió en aquel momento, por eso llama tanto la atención. Con 44 años parece salida de la fábrica”, finalizó.
