Construirse a sí mismo para conseguir sueños y metas es algo que puede tomar muchos años, que lleva mucha dedicación y esfuerzo para que finalmente sea posible.
Ya sea trabajar para conseguir un buen físico, una buena carrera, un negocio próspero, trascender en algún deporte o todo junto, como en el caso de Iván Azofeifa Chacón, en una inspiradora historia que lo tiene ya con el boleto de un campeonato mundial.
En épocas en las que muchos lamentan la ausencia de Costa Rica en el Mundial de fútbol, este herediano de 39 años logró lo que la Sele no pudo: asegurar un lugar para representar al país internacionalmente, en su caso en un mundial de halterofilia (levantamiento de pesas) en Atenas, Grecia, en setiembre.
Como todo atleta, su sueño es llegar a competir con los mejores en el mundo y llevar la bandera tica lo más alto posible, pero para contar cómo llegó acá, vale la pena contar la historia de este empunchado florense.
A sus 39 años, Azofeifa cuenta con su propio gimnasio, es educador físico y lo llena mucho ayudar a la gente a tener una mejor relación con el ejercicio o dar sus primeros pasos y que encuentren una mejor versión de sí mismos.
Iván pasó por este proceso; cuando estaba muy jovencito, recordó que era un poco gordito, nunca había hecho ejercicio, hasta que un día decidió cambiar y entró al gimnasio para dar un vuelco a su vida que realmente lo transformó, pues hasta terminó dedicándose a esto.
“Tengo casi 16 años; toda la vida me he dedicado a esto. He hecho otros deportes como el porrismo y el fútbol; siempre me he caracterizado por ir detrás del deporte y ayudar a las personas con su salud, su vida y salir adelante.
“Yo, durante el colegio, tuve un problema de obesidad, pero lo fui dominando y me fui desarrollando gracias al deporte. Luego, el carisma me ha ayudado a ayudar a otras personas en ese camino, a mejorar, a ayudar a esa gente que ha sufrido bullying o que no los han tomado en serio. Me he dado a la tarea de hacer lo imposible posible con la gente”.
El hombre se enganchó tanto con el ejercicio que decidió dedicarse a esto hasta que encontró trabajo en un gimnasio cuyo dueño era Jafet Soto, presidente del Herediano, una de las primeras personas que le apoyó y le dio un espaldarazo.
“Yo empecé trabajando como instructor de gimnasio en un gimnasio de Jafet Soto que se llamaba ‘Ja-fit’. Allí trabajé como dos años hasta que decidí que todo lo que estaba haciendo para otros, lo iba a convertir en un concepto y así es como nació mi centro de entrenamiento que se llama “Physical Mental Sport”.
Hoy por hoy, le guarda estima al presi rojiamarillo por dar ese empujón inicial para que después pudiera crecer en el ramo.
“Él fue un propulsor mío, yo soy muy herediano, jugó hasta con nosotros fútbol en una organización, luego era el ídolo de Heredia. Después trabajé con él y fue una de las catapultas que tuve. No tanto en lo de ser coach, sino de creer en uno”, recordó.
Luego de trabajar con Soto e independizarse, empezó a crecer en su ramo al mismo tiempo que en su negocio.
“La gente hace unos 15 años solo se enfocaba en la parte física, entonces yo me enfocaba en unirlo con la parte mental, la conexión mente-músculo y el entrenamiento neurológico que ya ahorita se está desarrollando en Costa Rica. Empezamos en un lugar cerca de la montaña, no teníamos mucho equipo y fue poco a poco”, comentó.
“Conocí a un socio que me dio una finca y empecé en un lugar muy verde, armado con bambús y con cuatro kettlebells (pesas). En ese entonces, además, trabajaba en el Castillo Country Club y la gente me decía que si estaba loco, que cómo iba a dejar el Castillo por eso, y llegamos a tener un gimnasio de montaña”, destacó.
Con el tiempo, las oportunidades siguieron apareciendo hasta que se mudó a San Rafael centro en Heredia, donde tiene actualmente sus instalaciones, 200 metros al norte de la iglesia católica.
Otro punto en el que cree mucho es en la formación, por lo que toda la base de educación física que tiene la mezcló con diversos cursos y certificados que ha sacado en países como México y Argentina. Como si fuera poco, está cursando la carrera de terapia física.
Todo eso se dio mientras se dedicó al deporte en disciplinas como fisicoculturismo y halterofilia, en la que está clasificado al mundial en Grecia.
Hace dos años también clasificó al evento, en esa ocasión en Finlandia, pero los altos costos del viaje y los requerimientos para ir le hicieron imposible asistir.
Ahora, además de estar mucho más preparado en lo deportivo, también busca apoyo para llegar a un mundial que se ganó tras clasificar en el torneo centroamericano que se disputó en Guatemala, por lograr el peso total que pedía la IWF, la Federación Mundial de Halterofilia.
“La inversión del mundial sale entre tres o cuatro mil dólares (dos millones de colones). La idea es sacarlo de alguna u otra forma, dar a conocer la historia que vale la pena. No soy una persona de pedir ni nada por el estilo, sino que también conozcan que este lugar tiene su historia”, contó.
Mientras que para otros ir a un mundial es algo que se lo ponen en la mano, sin joderse mucho, Iván sueña con llevar la bandera tica a lo más alto con un esfuerzo propio y para ello está dispuesto a romper cualquier barrera con tal de lograrlo.






