Una moneda al aire, eso fue lo que decidió al ganador de los 90 minutos por la vida ante la falta de goles en el Estadio Nacional, una resolución histórica e insólita.
José Francisco Porras, secretario técnico del Saprissa, y José Pablo Meza, encargado de comunicación de Cartaginés, se citaron en media cancha para jugarse la copa en un volado.
Los morados y blanquiazules acabaron con cuatro puntos tras empatar dos juegos 0-0 y ganar el punto extra que se le daba al triunfar en los shotouts en caso de igualada, por lo que tuvieron que decidir de la forma más básica al campeón.
Más de uno pensará que esa rifa no tenía mayor ciencia; otros tal vez creerán que hasta la suerte ya abandonó a los morados luego de un 2025 de espanto y que ojalá esto no sea una premonición de lo que se viene.
Los brumosos no pudieron evitar reírse, felicitarse y alzar su copita, porque algo queda claro, ¿a quién no le gusta ganar aunque sea un volado?
Más allá de eso, la edición del 2026 fue muy particular, porque además encerró otra curiosidad grande: los cuatro partidos de 30 minutos se fueron 0-0, no hubo goles y la única vez que eso había sucedido había sido en el 2010.
Coincidencia o no, calza que en esa última edición sin goles, el fútbol tico venía de sufrir un golpe brutal tras quedar eliminado del Mundial de Sudáfrica 2010. Curioso como la historia tiende a repetirse muchas veces.
Lo que se vio en la cancha este domingo en términos deportivos fue muy malo; ralito, ralito, ralito, no solo por la ausencia de goles a lo largo de dos horas, sino por lo que se vio en general, mejengas sin ton ni son.
Hay que poner las cosas en un contexto lógico; es obvio que a inicio de año no se le pueden pedir peras al olmo, que los equipos vienen de vacaciones o de una pequeña pretemporada, pero la ilusión de la gente siempre es ver alguito, pero ayer ni eso.
Cada equipo empleó la oportunidad a su conveniencia o posibilidades; mientras que Alajuelense se la jugó básicamente con un alto rendimiento, los otros tres equipos sí enseñaron a algunas de sus figuras.
El primer partido enfrentó a los manudos con los brumosos y para los chamacos rojinegros fue una curiosa prueba medirse a prácticamente el plantel titular blanquiazul.
Javier Delgado, el Sheriff, a sus 57 años, reforzó a un equipo de jugadores de 20 años o menos, pero apenas jugó diez minutos y salió, como parte de los atractivos del evento.
Cada equipo contó con una leyenda en sus filas: Paolo Jiménez jugó ante la Liga, Víctor Cordero volvió a las canchas contra Herediano y Germán Chavarría jugó con el Team ante los brumosos. Jugaron 13 minutos y vámonos.
En el segundo partido, los rojiamarillos vieron a José Giacone en su regreso al plantel ante un Saprissa que combinó jóvenes con algunos jugadores experimentados.
Jóvenes como Gabriel Carvajal, Thiago Cordero, Kenneth González y Dereck Woodly jugaron con David Guzmán, Ariel Rodríguez, Marvin Loría y Rachid Chirino.
Giacone no se anduvo con cuentos y les tiró la crema a los chamacos morados, pero es claro que, apenas con 15 días de trabajo, tiene mucho por hacer para el debut en el torneo. Andrés Morera y Sebastián López fueron los únicos jóvenes.
En el clásico de fondo se corrió un poquito más, hubo más emociones, aunque sin goles. Los manudos volvieron a entrenamientos este sábado, por lo que jugar con su Alto Rendimiento era prácticamente una obligación. Kenneth Vargas al menos se pudo ver.
De nuevo, fue curioso ver a un alto rendimiento jugar un clásico ante figuras como Kendall Waston, Gerald Taylor, Sebastián Acuña, Gerson Torres u Orlando Sinclair.
En los shoot outs, a los chamacos erizos les faltó colmillo para resolver un mano a mano con el portero; los morados fueron más prácticos, metieron los tres, ganaron de nuevo y se fueron al volado, en el que la suerte les dio la espalda.
Al final, lo realmente importante, eso sí fue ver un Estadio Nacional con una gran asistencia, una recaudación de 305 millones para que la Asociación Lucha Contra el Cáncer Infantil siga cumpliendo milagros y una tarea tan noble.
