En un torneo muy convulso y problemático para Alajuelense por diversos factores, una de las áreas que ha logrado sostenerse, tanto en nivel como en credibilidad, es la portería.
Washington Ortega ha sido responsable con sus actuaciones de que la situación manuda no sea peor en algunos partidos, mientras que Byron Mora también se vio bien cuando recibió la oportunidad.
La figura silenciosa detrás los arqueros
Detrás de los metas manudos hay un líder de perfil muy bajo, de esos a los que no les gusta salir en cámaras ni llevarse los focos, pero que es la figura detrás del nivel de sus arqueros: el preparador Diego Cejas.
El argentino es más que un entrenador para los porteros; es una figura que trata de apoyarlos en lo personal, mental e integral, al punto de que con mucha regularidad sale a comer con ellos, incluyendo a Daniel Velásquez, tercer meta erizo.
El lado humano: clave en el trabajo
Diego siempre está atento para meter la mano cuando sea necesario, incluso fuera de la cancha. Un ejemplo claro de esto lo vio La Teja la semana pasada, cuando los porteros tuvieron un conversatorio con algunos asociados del club.
Ese día pasó una situación muy curiosa: “Washi” estaba contando que para él perder el título del Apertura 2025 fue muy duro, pues era su primer semestre en el club y eso se juntó con el fallecimiento de su papá, una persona vital en su vida.
Para el charrúa es un tema muy sensible y, cuando estaba hablando de ello, se le cortó la voz y se notaba que estaba a punto de llorar. En el momento en que se detuvo y no pudo seguir, de inmediato Cejas intervino y complementó la idea para hacer menos tenso el momento.
El respaldo emocional, una herramienta clave
“El entrenador de arqueros está para eso, para ver lo que nadie ve, estar muy atento y ver lo realmente importante; si ellos necesitan apoyo, hay que estar ahí. Con Washi lo vi, se dio ese momento y sentí que tenía que entrar, uno está para eso”, comentó Diego a La Teja.
La intervención del “che” ayudó a que Ortega pudiera tomar un poco de agua, se serenara al recordar un momento tan duro y luego pudiera seguir con su relato.
“El portero está solo dentro de la cancha, pero afuera no puede estarlo. Tiene que trabajar acompañado; de eso se trata esto. Es una labor clave del preparador: conocerlos y escucharlos, porque si no sabemos reconocer eso, el trabajo no dará frutos.
“Uno tiene que defender a sus arqueros en todo momento, no solo en la cancha; defenderlos con el trabajo y con la palabra cuando es necesario. Es importante estar detrás de ellos, que te sientan allí para darles respaldo siempre”, confesó.
Trabajo, esfuerzo y conexión humana
Pese a vivir una situación personal tan dura como el fallecimiento de su padre, el rendimiento de Ortega no bajó, pues contó con una persona que en lo laboral le dio un gran apoyo; sin embargo, para Cejas, la calidad de sus porteros facilita su labor.
“Creo que él lo hace fácil; es una persona muy abierta a la que le gusta compartir y escuchar. Eso facilita la comunicación y el día a día. Cuando empezamos a trabajar juntos no fue complicado por su personalidad, lo cual apoyó bastante”, explicó.
El buen nivel de los arqueros manudos tiene relación directa con quien los prepara, y don Diego fue claro en cuál es la clave y qué es lo que no negocia con sus pupilos.
“Es trabajo, trabajo y más trabajo. Algo innegociable para mí es el esfuerzo; después los resultados pueden venir o no, pero siempre nos agarrarán firmes si trabajamos con honestidad. ¿Algún mérito tendré? Seguramente, pero todos hemos trabajado muy duro”, añadió.
La importancia de construir vínculos
Cejas cree que la unión tiene que existir también afuera del campo para estrechar vínculos. Cuando salen a comer, afirma que de lo que menos hablan es de fútbol, pues le interesa saber qué pasa con las personas y no tanto con los futbolistas.
“No concibo conseguir lo mejor de alguien sin tocar la parte humana. Si no logro conectar de manera personal, será difícil conseguir algo bueno. Parte de la metodología tiene que ver con la humanidad.
“Al salir está prohibido hablar de fútbol porque es un espacio para conocerse humanamente, para hablar de la familia y de nuestras cosas cotidianas. Más allá de compartir una profesión, compartimos la vida fuera de la cancha, que también es muy importante”, indicó.


