El cuerpo técnico de Hernán Medford en su primer paso por Deportivo Saprissa es muy recordado y querido por los aficionados al Monstruo por todas las cosas que lograron juntos.
Una de aquellas figuras es el doctor Willy Gálvez, quien más allá de ser un profesional de mucho prestigio en su rama, trabajó muy de cerca con el Pelícano en los 12 años que fue el médico de los morados entre el 2003 y el 2015, por lo que lo conoce muy bien.
A don Willy estamos acostumbrados a escucharlo con sus diagnósticos y opiniones médicas en diversos medios de comunicación; sin embargo, hablar de Saprissa y de fútbol es otro tema que también lo apasiona muchísimo.
“Más que ADN, son raíces moradas”
El doc es otro de los que se siente feliz de la vida de ver a Hernán de vuelta, porque sabe que es una persona que tiene al equipo en el corazón y posee esas raíces moradas que los han llevado muchas veces al éxito.
Para Gálvez tener figuras con esa identidad es clave y soltó una frase curiosa: él no cree tanto en el famoso ADN.
“La llegada de Hernán me parece ha sido un gran acierto, es un volver a las raíces moradas. A mí me gusta más decir raíz morada que ADN, porque todos tenemos ADN, en cambio no todos tienen nuestras raíces moradas", destacó.
El rescate de Saprissa en tiempos difíciles
Don Willy afirma que a Medford no solo hay que reconocerle sus triunfos deportivos, sino por lo que hizo por la institución afuera de la cancha, la prueba real de que es un saprissista de cepa.
“Hernán hizo brillar a Saprissa en los momentos más duros. Al César lo que es de César. Saprissa está hoy donde está porque en aquel momento, en el que Saprissa estuvo a punto de desaparecer por temas económicos, un Hernán Medford apareció y le hizo un cambio para rescatarlo.
“Luego hubo todo un conjunto de situaciones, apareció Marcelo (Tulbovitz), Jorge Alarcón, Justin Campos, su servidor, que amalgamó un grupo y levantamos el equipo y ahora con la llegada de él estoy seguro que va a retomar ese camino”, explicó.
Nostalgia no, alegría por el regreso
Al ver a Medford y Tulbovitz nuevamente en Tibás, Gálvez asegura que lo que siente no es nostalgia, sino alegría.
“¿Que me gustaría estar con ellos ahí? No lo niego, pero el fútbol me ha enseñado que hay etapas que hay que ir ascendiendo. Tuve un momento con ellos, disfruté con ellos, Mundial de Clubes, muchos campeonatos, gracias a Dios, nacionales seguidos, y bueno, ese fue mi momento.
“Por eso nostalgia no, me da mucha alegría porque a uno le gusta ver que los amigos salgan adelante, progresen, se les valore, se les reconozca y qué bonito, la verdad, qué bonito que la institución pusiera los ojos nuevamente en Hernán, en Marcelo,porque realmente están volviendo a las raíces de un renacer saprissista”, comentó.
El doc fue muy sincero que si en un futuro se diera la opción de volver a trabajar en Saprissa, estaría más que feliz por esa pasión que siente por el club, pero es también muy claro que el club hoy por hoy está en buenas manos en ese campo.
Ilusionado con el norte del Saprissa
Gálvez también aplaude la disposición que ha tenido Roberto Artavia, nuevo presidente morado, para llevar esas figuras de la casa de vuelta y dejar de lado cualquier rencilla o situación que pudo existir.
“Por eso digo que todos tenemos ADN, ¿Pero cuántos tenemos raíz morada? Son contados, y de verdad, si por la víspera se saca el día, pues hay que felicitar a la administración nueva, me parece que tienen el norte claro.
“No dejemos de lado que también tienen a otro morado de raíz que es Erick Lonis, que evidentemente está pasando todas sus enseñanzas y sus expectativas, entonces, como te digo, se está amalgamando una raíz morada muy fuerte".
El cariño por Óscar Ramírez
Otra figura a la que el doctor le tiene especial aprecio es Óscar Ramírez, quien formó parte de aquel cuerpo técnico y hoy dirige a Liga Deportiva Alajuelense.
Al Machillo lo conoce muy bien, porque cuenta que en aquellos años, en los viajes que hacía el equipo como el Mundial de Clubes de Japón, era su compañero de habitación.
“A Óscar lo quiero y lo aprecio mucho, es un tipo muy inteligente. A mí vieras cómo me dolió que alguien dijera que estaba desactualizado.
“Los que sabemos podemos decir que era insoportable estar con él en la habitación, porque era solo ver fútbol y fútbol y fútbol, solo habla de fútbol y fútbol, es un obsesivo del tema. A mí me gusta, pero lo de él es otra cosa. En eso es un tema en el que está codo a codo con Hernán.
“Me acuerdo que estar en la mesa con ellos a la hora de la cena, el almuerzo, el desayuno, era hablar de fútbol, fútbol y fútbol y si metemos a Marcelo...Ah, no, ese es otro”, recordó.
El clásico, un partido aparte
Sobre el clásico nacional, el doctor tiene claro que es un duelo diferente a cualquier otro.
Para Gálvez, aunque suene a cliché, en estos partidos no existen favoritos. La historia, la rivalidad y el contexto hacen que todo pueda pasar.
Y ahí, más que el ADN, lo que pesa —según él— son las verdaderas raíces moradas.

