El apellido Wanchope es posiblemente de los más pesados en el fútbol costarricense, es una familia que ha dejado en alto al deporte nacional en varias generaciones y uno de sus miembros más jóvenes quiere seguir ese legado.
Matías Wanchope es un mediocampista de 18 años que tiene su primera experiencia profesional en el San Marino Calcio, de la serie D de Italia, y quien desde que era niño tenía claro que quería seguir los pasos familiares.
Su abuelo es don Vicente Wanchope, recordado delantero del Herediano, su papá es Javier Wanchope, icónico atacante del Saprissa, y su tío es Paulo César Wanchope, uno de los jugadores costarricenses más famosos de la historia.
Humildad y cabeza fría pese al apellido
La Teja habló con el joven, quien de primera entrada nos sorprendió por su sencillez, humildad y por tener los pies sobre la tierra. Su apellido no lo marea ni tampoco lo hace creerse más que nadie, tiene muy claro que le toca labrar su propio camino.
Apenas con cédula en mano, el joven se fue a vivir solo, hace cinco meses, a la ciudad de Rímini, un paraíso playero en la costa adriática, en la región italiana de Emilia-Romaña, allí vive en un barrio llamado La Católica, en el que se adapta a su nueva vida.
San Marino Calcio, una experiencia distinta en Europa
Matías juega en el único equipo de San Marino, un microestado dentro de Italia, que tiene autorización para competir en el sistema de ligas del Calcio italiano.
Allí juega como mediocentro ofensivo o volante creativo, o sea un número diez, la posición de la que se enamoró desde niño, pese a venir de una familia de delanteros.
En el club, dichosamente, tiene mucha participación, este domingo jugó como titular y cada vez se siente mejor y se adapta al fútbol europeo.
“Es una experiencia muy bonita, de aprendizaje, de crecer, de lidiar con la vida solo. Siento que he crecido mucho como persona y como jugador, aprendiendo cada día el juego europeo, que es diferente, es de otro nivel, la intensidad es otra, siento que he aprendido mucho en general”, comentó.
La posibilidad de llegar a Italia se dio por su agente, el costarricense Aquiles Certad, quien vive en ese país y junto a su agencia C&H Sports Agency lograron llevarlo de Estados Unidos a Europa.
Sus primeros pasos: Saprissa y la academia
El primer equipo en su vida fue Saprissa, en el que estuvo un corto tiempo.
“En Costa Rica, de niño, estaba en la academia de mi tío Carlos Watson y de ahí me fui a Saprissa, porque a mi tío se lo llevaron a Saprissa y él se llevó a los entrenadores que estaban en la academia.
“Uno de los entrenadores le mencionó a mis papás que le gustaría que fuera a ver si me podía quedar en el equipo y así fue que llegué a Saprissa, fue una etapa muy bonita. Fue la primera vez en la que ya pude jugar fútbol organizado, en un equipo formal”.
Formación en la MLS con LAFC
La historia de Matías es curiosa, porque a diferencia de la mayoría de jugadores ticos, gran parte de su formación la realizó en las divisiones menores del Los Ángeles FC, de la MLS, ciudad en la que vivió ocho años junto a sus padres.
A don Javier le salió una oportunidad de trabajo en Estados Unidos, se fue con una visa laboral, pero Matías quería seguir jugando fútbol y fue cuando encontró al LAFC, club que dejó apenas el año pasado.
El llamado de la Selección Nacional
Tras todo ese camino, también tuvo su paso por la Selección de Costa Rica, a la que ha sido convocado en las categorías sub-17 y sub-20, por los técnicos Randall Row y Randall Azofeifa. En noviembre del 2025 fue su última convocatoria.
Al ponerse la camiseta de la Sele, es cuando cayó más en cuenta del peso de su apellido en el fútbol nacional.
“Gracias a Dios he tenido oportunidades para representar al país y ojalá pueda seguir ese legado de los Wanchope en la Selección y tener todavía el nombre en alto”, comentó.
El apellido como reto, no como ventaja
Un apellido puede ser un arma de doble filo: habrá quien diga que por venir de tal familia se le abren más puertas, pero también están quienes ponen expectativas y presión antes de tiempo solo por llamarse de esa forma.
“En realidad yo no pienso mucho en eso, yo nada más me enfoco en mí. Ya mi papá, mi tío y mis abuelos hicieron su historia y ahora me toca a mí. Estoy enfocado en luchar, seguir creciendo y trabajar duro para llegar a hacer lo mejor que pueda hacer”, afirmó.
Así se define Matías Wanchope
Para quienes aún no lo conocen, Matías cerró hablando un poco sobre él.
“Soy una persona muy tranquila, muy humilde, apasionada, amo el fútbol. Soy un jugador que le gusta combinar, jugar en equipo, ser líder y ayudar a salir adelante”.
“Mis papás me han creado con valores muy buenos: ser humilde ante todo, con la cabeza en alto y ayudando al que tenga que ayudar, esa es la manera como soy”, finalizó.




