La lluvia fue un visitante inesperado este sábado en muchas regiones del país y Tibás no fue la excepción, lo que hizo ponerse alerta a muchos sobre el porvenir del clásico de esta noche entre Saprissa y Alajuelense.
En los alrededores de la Cueva, la lluvia es intensa, necia, de esa que no se va, las capas tuvieron que ser los aliados de los expectadores en una noche de febrero que se supone es de verano, pero todo parecía como si fuera octubre.
Dichosamente, la gramilla a las 7 p.m parecía en buenas condiciones para jugar, pero si estará mojada y muy rápida, lo que podría cambiar las “reglas” del juego.
Las fotos y videos de La Teja mostraban que el baldazo llegó con fuerza y sin ganas de irse.
