Don Luis Fernando Rodríguez es un nombre histórico en el Saprissa. Por más de 40 años ha tomado fotos de los momentos más icónicos del club y de casi cualquier jugador, entrenador y hasta directivo que ha pasado por la institución.
En más de cuatro décadas han sido miles las imágenes capturadas y entre tantas podría ser difícil quedarse con alguna, pero para él hay una que le hizo a Alonso Solís cuando era apenas un niño que es de las más especiales, la cual se tomó en 1986.
La Teja se dio una vuelta por la exhibición que se montó en el estadio Saprissa con algunas de las fotografías de don Luis y hablamos con él al respecto, sitio en el que nos comentó por qué aquella imagen del Mariachi le gusta tanto.
Sin duda ver a uno de los máximos ídolos morados en apenas sus primeros días con el Monstruo sorprenderá a muchos, pues es una foto que cuenta más de lo que se ve.
“En esa Alonso tenía ocho años, estaba en el anexo del estadio y yo le tomé una foto. Lo curioso de esa foto es que le preguntaron por qué si tenía ocho años usaba zapatos tan grandes y dijo: ‘es que mi papá es muy pobre y dijo que me los compraba grandes para que me duren’, esa con esa historia es de mis favoritas acá, muy bonita”, contó don Luis.
La historia detrás de los tacos grandes de Alonso Solís
En la foto, el Mariachi sale junto a don Carlos Santana, quien en aquel entonces era una de las principales figuras de los morados. Alonso era un chiquillo que cumplía el sueño de conocer a uno de sus ídolos.
Don Luis nos contó que para él es muy especial esa imagen al ver en lo que Alonso Solís se convirtió tiempo después, por lo que la fotografía adquirió un valor todavía mayor.
“Tiene muchos elementos para hacerla especial y me alegra mucho que esté en esta exhibición, porque es una foto que conocen muy pocos, que no saben la historia y ver hasta esa curiosidad de los tacos, el por qué está acá”, dijo don Luis.
La imagen capta lo que fueron los primeros días de Solís y también es una muestra del alcance del trabajo de Luis Fernando Rodríguez, con una vida dedicada al equipo morado.
“En Saprissa siempre que ocupan una foto, puedo decir con mucho orgullo que la tengo, casi todas. Puedo decir por dicha que casi todos los jugadores han pasado por mi lente.
“Cuando uno es fotógrafo, uno trata de ver las cosas que cualquiera cree que no van a suceder y estar atento, como la bola que le devolvió Mauricio Wright a Erick Lonis en Turrialba, llegó y se le fue, es estar atento en el momento justo o en el lugar correcto”, contó.
Alonso Solís recuerda una imagen que siempre lleva consigo
La contraparte de la foto es Solís, quien habló con La Teja y recordó esa imagen tan especial para él, además de enviarle un mensaje a don Luis por haber inmortalizado ese momento.
“Es una foto especial para mí la verdad, que significa muchísimo, es una imagen tan importante que siempre la llevo guardada ahí en el celular, la llevo conmigo siempre, es muy bonito tener este recuerdo.
“Le agradezco muchísimo haber hecho este momento para siempre, que quedará ahí, por eso las fotos y el retrato son tan especiales”.
Que una foto tan singular suya esté exhibida es algo que también le ilusiona bastante.
“Es una foto que poca gente ha visto, es bonito, un orgullo y un honor que para mí esté exhibida ahí en las imágenes históricas del Saprissa, que uno aparezca ahí. Es muy lindo el recuerdo, la verdad. Luego don Carlos fue entrenador mío y siempre estuve muy agradecido con él”, comentó.
El sueño de un niño que terminó siendo leyenda
La anécdota de los tacos que le quedaban bastante grandes es algo que en realidad recuerda con cariño, un detalle que con el tiempo recuerda como algo chistoso. Aquellos zapatos eran talla 37, aunque él calzaba 33 en ese entonces.
“Mi papá me los compraba así para que me duraran más, es lo que decía, además tomarme una foto con don Carlos que era uno de mis ídolos en ese momento, son recuerdos muy bonitos.
“Siempre fui muy morado, de vestir esos colores y para mí ir ahí a entrenar era algo muy especial, alistaba el uniforme desde el día anterior o hasta dormía con él puesto y los tacos listos para salir. Para mí era bien difícil hasta jugar con tacos tan grandes, pero todo era parte del momento”, recordó Solís.
Este jueves, cuando el Monstruo cumpla 91 años y muchos aficionados visiten la Cueva en las actividades especiales, podrán ver la foto de un ídolo cuando solo era un niño con sueños de convertirse en leyenda.

