Sergio Alvarado.4 abril
La generación de Nigeria 2009 dejó gran cantidad de jugadores para el fútbol nacional. Foto: Cortesía.
La generación de Nigeria 2009 dejó gran cantidad de jugadores para el fútbol nacional. Foto: Cortesía.

En Costa Rica existe un grupo de futbolistas que ya experimentó de primera mano los efectos de una cuarentena, la cual los tuvo por 14 días encerrados en la casa y no se podían asomar ni a la puerta.

El brote de la llamada gripe porcina (HIN1), que estalló en Veracruz en el 2009, tomó por sorpresa a la selección juvenil Sub-17 que estaba en Tijuana, México disputando el premundial para clasificar al mundial de la categoría, Nigeria 2009.

La Sele infantil ya había disputado la primera fase del torneo y como clasificó a semifinales se ganó el boleto para el mundial, junto a los aztecas, Estados Unidos y Honduras.

Hasta ahí todo iba bien, hasta que la Concacaf suspendió el torneo para evitar el riesgo de contagio en los jugadores, más que se trataban de menores de edad, por lo que tomó todas las precauciones.

Futbolistas como Joel Campbell, Yeltsin Tejeda, Juan Bustos Golobio, Mauricio Vargas, Jonathan Moya, Ariel Soto, Joseph Mora, Deyver Vega o Jean Carlo Sánchez integraban el grupo que dirigía Juan Diego Quesada.

Con la suspensión del torneo al equipo lo encerraron en el hotel en el que estaba hospedado hasta que los pudieron mandar al país en medio de diversas medidas de precaución.

En los aeropuertos tuvieron que usar tapabocas y no se las pudieron quitar ni llegando a Costa Rica porque los mandaron de manera directa a sus casas por orden del Ministerio de Salud, por precaución al venir de la zona de contagio.

Jugadores como Joseph Mora y Jean Carlo Sánchez usaban tapabocas, al igual que Paulo Contreras, enviado de comunicación de la Fedefútbol para ese torneo. Foto: Cortesía.
Jugadores como Joseph Mora y Jean Carlo Sánchez usaban tapabocas, al igual que Paulo Contreras, enviado de comunicación de la Fedefútbol para ese torneo. Foto: Cortesía.

Dichosamente nadie de la delegación, ni los padres de familia que acompañaron a sus hijos, resultaron infectados, pero de la cuarentena nadie se quitó el tiro.

“Nos hicieron traídos de vuelta de una vez y tuvimos que estar en cuarentena, a mí papá le hicieron el examen porque él andaba allá con nosotros y cuando llegó acá, apenas aterrizó le dio gripe, pero por dicha no pasó nada, pero fue algo un poco impactante”, recordó Ariel Soto sobre aquel momento.

El defensor del Herediano jugaba para las inferiores del Brujas FC en aquel entonces y ahora que está la cuarentena por la pandemia del coronavirus, recordó una situación que vive por segunda vez.

"En esa ocasión el brote no estaba tan avanzado, apenas estaba saliendo de México, acá creo que todavía no se había dado la alerta de la situación, por lo que mucha gente no sabía qué pasaba.

“En aquella época lo que nos pidieron era lo mismo que ahora, no relacionarse con nadie, distanciamiento de la gente, no saludar de mano o de beso, no podíamos hacer nada, si nos veían afuera nos dijeron que nos podían arrestar o multar”, explicó el zaguero rojiamarillo.

Ariel Soto recordó que por aquellos días le prohibieron los saludos de mano, los abrazos y cualquier otro contacto físico. Fotografía José Cordero
Ariel Soto recordó que por aquellos días le prohibieron los saludos de mano, los abrazos y cualquier otro contacto físico. Fotografía José Cordero

Otro que recordó la experiencia fue Jean Carlo Sánchez, defensor del Municipal Grecia, quien nos dijo que en aquel momento la gente en Tiquicia se impresionó mucho cuando los vio llegar con tapabocas.

“En ese momento teníamos 16 años, no teníamos tanto acceso a Internet como ahora ni dimensionábamos el verdadero peligro de la situación, no teníamos noción real de lo que sucedía y como se podía propagar igual de persona a persona", recordó Sánchez.

En el caso suyo, su familia es de Santa Cruz, Guanacaste y cuando llegó a la casa de sus papás a hacer la cuarentena, los vecinos se espantaron al enterarse de la situación, porque a los días llegó la alerta al país.

"La gente se le quedaba viendo a uno raro acá, yo recuerdo que en el barrio mío todo mundo pasaba de largo de la casa, lo veían a uno totalmente diferente, como si viniera pegado con el virus, fue muy feo porque lo señalaban a uno sin tener nada.

“Yo terminé la cuarentena, cumplí todo lo que me pidieron y la gente me seguía viendo raro en el barrio, algo que ya nos tenía enojados a mi familia a y mí por cómo me estaban tratando”.

La prensa reportó en aquel momento que el grupo llegó limpió de la enfermedad. Foto: Captura.
La prensa reportó en aquel momento que el grupo llegó limpió de la enfermedad. Foto: Captura.

Por su parte, el técnico Juan Diego Quesada afirma que aprovechó esos días de encierro para preparar y estudiar lo que se vendría en el mundial que se jugó del 24 de octubre al 15 de noviembre.

“Es la misma cosa, lo que estamos viviendo ahora es el mismo tema que pasamos en aquel momento, así fue la cuarentena, solo que en ese caso esa gripe acá no pegó tanto”, recordó el entrenador.

A diferencia de aquella cuarentena con la de ahora, Quesada se la tira acondicionado un local que está a la par de su casa para montar un negocio, al estar tan cerca, solo se encierra en el lugar para bretear y así no tiene contacto con nadie.

“Luego de la cuarentena ya nos dejaron reunirnos y continuar con los entrenamientos, esa vez claramente fue mucho más corto y hubo gente que ni cuenta se dio que eso nos pasó", dijo.

La fiebre porcina
La gripe o la influenza porcina fue una pandemia que se esparció en el 2009 que nació en Veracruz, México. Cifras confirmadas estiman que tuvo más de 150 mil muertes a nivel mundial. Su contagio se daba igual que el coronavirus con el contacto directo con las personas. Se tardó casi un año en que sus efectos acabaran por completo.